OPINIÓN | Víctor López: “Partidos (re)partidos, candidatos, candidotes y cándidos”

"Tan solo administrar el país de alguna manera con sus familiares, amigos, socios e integrantes de sus franquicias políticas".
5 Octubre, 2020
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La excepción confirma la regla. No todo es avance en el mundo global y digital. En política hemos retrocedido desde hace tres décadas. No hay partidos reales, tan solo formales, con existencia legal; pero sin fundamentos ideológicos, lineamientos políticos, propuestas programáticas. Ni siquiera estructura orgánica y conducción legitimada. “Tigres de papel”. Las pocas organizaciones históricas que, si lo son, están en declive electoral desde entonces; apenas representan juntos la quinta parte del electorado. Los nuevos, que son la mayoría de los 24 reconocidos, son entidades personales, familiares, grupales, empresariales; varios vientres de alquiler para cualquiera que pretenda ser presidente. Lo más grave es que la ley lo permite y la población vota por ellos. Así estamos de mal en peor. En este ámbito somos los peores de América Latina. Cuando ya somos los peores en el mundo en gestión sanitaria, económica y social de la pandemia. Ambos temas van juntos. Porque el sistema actual y la escasa cultura política, permite que los electores voten por cualquiera.



Desde hace treinta años la mayoría de los presidentes, gobernadores y alcaldes proceden de movimientos independientes, creados a última hora o vientres de alquiler. Allí están los resultados. Incapaces. Escaso avance en desarrollo económico, progreso social o modernización gubernamental. Corruptos. Acusados, perseguidos, procesados, fugados, presos y demás. Muchos de ellos llegaron al gobierno solamente para saquear. Sin ideas, sin propuestas. Peor, sin principios, sin valores. Poco importó la democracia, la libertad y la justicia social. Tan solo administrar el país de alguna manera con sus familiares, amigos, socios e integrantes de sus franquicias políticas. Porque así funcionan, concesionan por dinero candidaturas congresales, regionales y municipales. Le ponen precio a la ubicación y la región. Preguntemos cuánto han tenido que ceder, conceder o pagar los actuales presidenciables por acceder a encabezar partidos con los que no tienen ninguna identidad ni compromiso.

Así, todo indica que seguiremos mal. Aun cuando hay algunos candidatos serios y responsables. No basta, si no tienen un aparato político y de gobierno propio. Peor si ganan los “fabricados” que no tienen ni calidades de estadistas, ni comportamientos de líderes. Seguirán gobernando las mismas mafias de caviares y rojos que lo vienen haciendo desde Fujimori hasta Vizcarra. Son ellos el verdadero poder. Las izquierdas marxistas de todos los pelajes se han enquistado en el partido más importante del mundo que es la burocracia pública. Alí están repartiéndose los cargos, las asesorías y las consultorías. Salvo el Estado, todo es ilusión.


¿Qué hacer? En esta elección votar lo mejor posible desde la perspectiva de los intereses nacionales y las demandas populares. En adelante, construir ciudadanos republicanos y partidos democráticos de verdad, que afirmen la libertad con justicia social.