¡Luchador! Universitario invidente se gana la vida haciendo masajes

Debido al covid-19, ha improvisado una salita de atención especial para sus pacientes. Exitosa Perú llegó a su vivienda para recoger su testimonio.
6 Septiembre, 2020
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Manos que curan con masajes. Miguel Ángel Matías Pérez (23) es un universitario invidente – que hace 6 meses antes de la pandemia – laboraba como masajista en la feria del Jr. Grau, en el distrito de Tambo, ubicado en Huancayo. Allí, los jueves y domingos, levantaba una carpa y colocaba una camilla para ocultar a pacientes.



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Debido al covid-19, ha improvisado una salita de atención especial para sus pacientes. Exitosa Perú llegó a su vivienda para recoger su testimonio.


“Máximo vienen en promedio 2 por día, así se evita la sobreexposición. Uno en la mañana y otro en la tarde. Para eso, tienen que reservar cita con un día de antelación, entonces ya se tiene programado”, enfatizó.

El estudiante es consciente de que su área de trabajo es un espacio cerrado que fácilmente puede ser un foco de contagio. Por esta razón, cada vez que un paciente se retira la desinfecta completamente. Mediante su fanpage llamado ‘Curarte‘, puedes reservar una cita.

“Para mí, el masaje es un acto de entrega del parte del paciente y parte mía. Es igual el sentimiento con música que cuando toco un cuerpo humano. Básicamente, son dos instrumentos que hay afinar, arreglar y armonizar. Por ello manejo ese concepto de curar”, agregó.


Prueba

Nos sometimos al trabajo de sus manos que Dios les regaló. Miguel Ángel señala que le da tiempo a sus pacientes en la labor que realizar para aliviar y calmar sus dolores.

Al joven masajista lo buscan ancianos, mujeres y varones, que suelen llegar con molestias por estrés y contracturas. Sus precios son módicos ya que solo 20 soles por el servicio y atiende con todos los protocolos de bioseguridad.

Esposa

Por otro lado, Jennifer Chamorro Oscátegui, esposa de Miguel, nos cuenta que se conocieron en un curso de computación, además de participar en el proyecto Aulas de Gestión Ocupacional para la región Agora Perú.

Pero Jennifer se apena al saber – más aún – porque Miguelito, como ella lo llama de cariño, perdió la visión cuando tenía 5 meses de nacido. Un bebé prematuro, que por negligencia médica, le diagnosticaron ceguera total.

“Nos conocemos hace 8 años. Conozco su profesión y laboramos juntos. Tratamos de hacer el trabajo. Como siempre digo, de que los pacientes se sientan satisfechos. El hecho de que nosotros trabajemos utilizando nuestras manos, tenemos esa sensibilidad más activa. Se nos hace un poquito mas fácil por lo que el tacto lo tenemos más desarrollado”, puntualizó.

Carrera

Pese a su discapacidad, no fue impedimento para estudiar Ciencias de la Comunicación. Cursaba el noveno semestre, pero por la crisis sanitaria, se vio obligado a reservar su matrícula. Aún así, tiene pensado retomar sus clases y espera concluir y ejercer después de la pandemia.

“Siempre guardo la esperanza de poder ver pero no la ilusión. Simplemente es una esperanza de que algún día se pueda dar pero no me despierto todas las mañanas con la desdicha de no poder ver. Al contrario. agradezco bastante todos los sentidos que tengo”, dijo.