Sudán promulgó ley que penaliza la mutilación genital femenina

La ablación genital femenina era una práctica ancestral del país africano. Hoy fue desestimada porque "atenta contra la dignidad de la mujer".
10 Julio, 2020
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El Consejo Soberano de Sudán, máxima autoridad del país africano, decidió aprobar este viernes una ley que penaliza la mutilación genital femenina, una práctica ancestral muy arraigada en dicha nación.

Las autoridades militares y civiles que conforman dicho Consejo aprobó una serie de leyes, entre ellas la que tipifica como delito la ablación femenina, una práctica que “atenta contra la dignidad de la mujer”, anunció el Ministerio de Justicia en un comunicado.

En mayo, el gobierno había votado una enmienda al código penal que condena a hasta tres años de cárcel y una multa a los que realicen ablaciones.

“La mutilación de los órganos genitales de la mujer está ahora considerada como un crimen” y “cualquier persona que la haga será condenada a una pena de hasta tres años de cárcel”, según el texto de la ley.

También indicaron que la clínicas o los lugares donde se realice la ablación podrán ser cerrados. Este anuncio llega más de un año después de la caída en abril de 2019 del régimen de Omar el Beshir, bajo presión de una revuelta popular.

Beshir, que gobernó el país durante 30 años tras un golpe de Estado apoyado por los islamistas, había descartado un proyecto de ley contra la ablación en 2015.

Las mujeres sudanesas desempeñaron un papel de primer plano en la revuelta que llevó, después de la caída de Beshir, ahora encarcelado, a la formación en agosto de 2019 de un gobierno de transición hacia un poder civil.

La ablación femenina: graves consecuencias para la salud

Antes de su promulgación, la enmienda había sido revisada por las organizaciones de defensa de los derechos humanos, que pedían su prohibición.

En Sudán, la ablación, que puede ser mortal en algunos casos, es vista aún como un acto “ritual” y nueve de cada diez mujeres han sido víctimas, según la Organización de las Naciones Unidas. También ocurre en muchos países de África, Oriente Medio y Asia, especialmente en el medio rural.

“Esta práctica no es solo una violación de los derechos de las mujeres, sino que tiene graves consecuencias para la salud física y mental”, dijo Abdula Fadil, representante de la Unicef en Jartum, capital de la nación.

Aunque los medios conservadores consideran que preserva la castidad, muchos jefes religiosos se pronunciaron en contra. La criminalización de la práctica solo será una etapa de un largo proceso que llevaría a su desaparición.