Selfie y like, las nuevas drogas

El doctor Percy Cole Salazar, psicoterapeuta y docente universitario, afirma que vivimos una época de exhibicionismo con tendencia a crear un mundo de fantasía.
6 Junio, 2019

Por: Humberto García Garrido.

El doctor Percy Cole Salazar refiere que vivimos una época marcada por el uso de los aparatos electrónicos, llámese smartphone  o tablet, y que la Organización Mundial de la Salud –OMS– no recomienda que niños menores de cinco años accedan a estos equipos, y si lo hacen que sea por tiempo determinado.

Al respecto es crítico frente al mal uso, por ejemplo, de la computadora o de los teléfonos inteligentes, “porque están llevando a que la familia se disocie, porque cada uno de sus integrantes se va a encerrar en su mundo, en las redes sociales, sin posibilidad de que exista una comunicación familiar”.

“Esto se puede ilustrar con el uso de la tablet: los niños están desarrollando un sentimiento de urgencia, porque apenas oprimen un botón esperan que aparezca en la pantalla la figurita, el dibujo o el juego que desean; entonces, no están siendo preparados para un proceso de esperar y alcanzar un logro”.

Afirma que estas situaciones los está llevando muchas veces a la incapacidad de reflexionar. “Hay estudios que justamente indican eso: la grave impaciencia que se genera, la no capacidad de reflexionar adecuadamente con respecto a la realidad y la misma distorsión de la realidad, les va a generar problemas emocionales, porque al no percibir la realidad tal cual es, les impedirá ubicarse bien y no podrán tomar decisiones adecuadas para sí mismo y para los demás”, señaló.

Para el también docente universitario, el mal uso de los aparatos electrónico va a generar posteriores problemas de conducta en las personas, especialmente de violencia. “Vemos que la violencia crece día a día y, en este campo, la podemos traducir; por ejemplo, el bullying o, como puede ocurrir más adelante, la falta de compromiso. Ahora los divorcios se dan con mucha mayor frecuencia, las personas tienen multiplicidad de parejas y con ninguna de ellas se compromete porque se vive un desorden en la cultura y la sociedad.

Época de exhibición

Al analizar la necesidad que tienen muchas personas de recibir un like por una foto o un comentario que suben a las redes, comenta el caso de una pareja no tan adolescente, ya tiene 30 años, que en sus cuentas personales publica sus fotos o sus mensajes y compite por quién tiene más like. Cada aprobación es para ellos un triunfo y les genera bienestar; pero su relación como pareja es muy mala, pésima. La pareja se contenta con que le den 30, 40 o 50 “me gusta”.  Y así vive feliz.

“Una socióloga francesa hablaba de que actualmente vivimos la época de la exhibición en el WhatsApp eFacebook. Ahí, en la red, las personas van a “colgar” todo lo que les ocurra, por ejemplo, una foto en la que están felices en la playa. Sin embargo, esta vista tal vez carece de contenido, pero el usuario va a sentirse casi obligado a “colgar” esa foto para que sus contactos le den el famoso like de aprobación”, señala.

En este sentido afirma que es evidente que muchas personas buscan exhibir una capa o una fachada de felicidad que probablemente no existe; pero nunca van a comunicar un problema, porque la idea necesariamente es mostrar felicidad para que la vean sus contactos.

 “Se está construyendo un mundo de fantasía”

El psicoterapeuta Percy Cole comenta que emisores y receptores, mediante sus cuentas personales, crean un mundo de fantasía donde no hay problemas, no hay crisis, no hay infortunio, ni dificultades o frustraciones de ningún tipo. La fantasía: es la nueva droga. Se recrea un mundo que no existe pero todo el mundo actúa como si fuera real.

“Esta situación –dice– la necesitan para escapar de una vida agobiante, sin sentido, sin sensación de futuro. Y, claro, respondiendo a tu pregunta, se depende de la fantasía como un adicto depende de la droga. Antes la fantasía estaba al servicio de la creatividad, ahora está al servicio de la evasión, de la vanidad, de la negación de una realidad que no nos es grata y que sentimos que no podemos cambiar o lo que es peor que no queremos cambiar.

¿Y la importancia de la comunicación?

La comunicación implica la necesidad de diferenciación, la necesidad de identidad: yo pienso de una manera y tú de otra, podemos llegar o no a un acuerdo, pero desde ya estamos estableciendo una identidad; sin comunicación no hay identidad; sin identidad no hay participación social, y sin participación social no hay posibilidad de desarrollo organizado de instituciones como lo estamos viendo en nuestro país. Así, no se pueden plantear rumbos o alternativas a los problemas nacionales; o sea es una gran cadena que se genera a partir de un hecho muy simple que es el inmediatismo que se da en este tipo de aparatos, el aislamiento que produce y la falta de comunicación que se da entre los miembros de una familia que es lo central.

Datos

-Según cifras difundidas por el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel), hay más de 40 millones de líneas móviles activas en el Perú y la penetración de la telefonía alcanza las 130 líneas por cada cien habitantes al primer trimestre del 2018.

-La evolución sostenida en el sector, que viene experimentando un dinamismo sostenido, también se extiende a otros servicios como la televisión de paga y el acceso a Internet de banda ancha fija en los hogares peruanos.

-La demanda de smartphones ha superado el crecimiento de otros equipos móviles como las tablets. Se estima que cuatro de cada seis hogares peruanos ya cuenta, por lo menos, con un teléfono inteligente.