Residuos de langostino y conchas de abanico son usados para descontaminar el agua

Este proyecto se enfoca en la preparación de pellets para limpiar aguas contaminadas con metales pesados.
18 Febrero, 2020
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El Ministerio de la Producción, a través del Programa Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA), en alianza conformada por la Universidad de Lima y las empresas Atisa y Masac, cofinanció con S/ 637 962, una investigación generada que ha logrado remover el 42% de arsénico en muestras de agua para mejorar la crianza de truchas.

Este proyecto se enfoca en la preparación de pellets para limpiar aguas contaminadas con metales pesados; para esto se han utilizado los desechos de conchas de abanico y el esqueleto externo de langostinos, dos especies marinas con alta demanda en la gastronomía peruana.

Los pellets, hechos con valvas pulverizadas de conchas de abanico y de la quitina extraída de los langostinos, se utilizan a manera de filtro, con el fin de que absorban los contaminantes y mejoren la calidad del agua.

“En el norte peruano existen botaderos de conchas de abanico donde estas se acumulan. Nosotros las molemos y pulverizamos para utilizarlas como absorbente. Los esqueletos externos de los langostinos son suministrados por Atisa y son procesados para la obtención de la quitina. Ambos productos se mezclan con la goma de tara para obtener los pellets mediante presión. Luego son secados y están listos para su uso”, destaca Silvia Ponce, investigadora de la Universidad de Lima y responsable del proyecto.

Esta tecnología está pensada para ser aplicada, en primer lugar, en piscigranjas de truchas, obteniendo así peces más saludables, libres de metales pesados y aptos para el consumo humano.