El último puente colgante inca cae por falta de mantenimiento

La pandemia hizo que el Gobierno Regional prohibiera el ritual con que era renovado cada año por comunidades del Cusco.
25 Marzo, 2021
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El puente colgante Queshuachaca, que data del imperio inca en Perú y cuyo ritual de conservación anual es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, colapsó en estos días ante el deterioro de las sogas que no pudieron ser renovadas a causa de la pandemia, confirmó ayer la Dirección Desconcentrada de Cultura Cusco.


“Nos reportaron ayer el desplome del puente colgante por falta renovación por la pandemia”, se informó desde el Cusco y se indicó que, por la pandemia, el gobierno suspendió el ritual anual para renovar el puente colgante elaborado con fibras vegetales de la zona.

Un equipo técnico viajó para evaluar los daños. La renovación de la pasarela de sogas se produce cada año entre los meses de mayo y junio, pero los confinamientos obligatorios por la pandemia del coronavirus impidieron la labor.


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Desde los tiempos del incario, esa tarea la realizan los pobladores de cuatro comunidades campesinas del distrito de Quehue, en la provincia cusqueña de Canas, cercanas al puente. La plataforma estaba ubicada en Quehue, sobre el caudaloso río Apurímac, a 3.700 metros de altura.

La estructura del puente, de 28 metros de largo y poco más de un metro de ancho, es elaborada por campesinos, que trabajan la fibra vegetal el ichu y la trenzan en sogas. La labor se extiende por tres días, hasta que las sogas anudadas dan forma al puente. Una fiesta popular cierra la tarea comunal.

  Ícono histórico

La Unesco incluyó en 2013 al ritual y las técnicas de conservación incas en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El puente Q’eswachaka “es un ejemplo palpable de la continuidad de una tradición cultural existente desde tiempos prehispánicos”, según las autoridades peruanas.

“Es un ícono histórico del antiguo Perú y su reconocimiento por la Unesco es un homenaje a las comunidades originarias quechuas que durante siglos lo preservan y mantienen en uso”, dijo entonces el antropólogo Luis Guillermo Lumbreras, exdirector del Instituto Nacional de Cultura.

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  500 años se fueron al agua

El Q’eswachaca es el último puente de su tipo que se conserva y ha mantenido su estado original, de generación en generación, por más de cinco siglos. Los viajeros que iban de Lima al Cusco, en el virreinato, tenían que pasar por este puente, del cual han dejado testimonio los cronistas españoles. A inicios del siglo XIX, el intendente de Huamanga, Demetrio O´Higgins comprobó que otros puentes similares unían las zonas más abruptas en esta región.

En sus Memorias, el general británico Guillermo Miller, quien sirvió en las filas patriotas, da detalles sobre la composición única del puente incaico sobre las torrentosas aguas del río Apurímac. En años más recientes, a inicios del siglo XX, el escritor José de la Riva Agüero también quedó deslumbrado por el puente incaico y lo menciona en su famoso libro Paisajes Peruanos.