Piura: Familiares de pacientes covid-19 acampan hasta un mes en hospitales

Familiares acampan hasta un mes para recibir información de sus familiares contagiados con coronavirus.
1 Noviembre, 2020
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Entre el frío de la noche y el calor de la mañana de la región Piura, más de veinte familias esperan a las afueras del Hospital Santa Rosa para recibir noticias de sus pacientes contagiados por el coronavirus.


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En un recorrido extraordinario realizado por el equipo periodístico de ‘Exitosa Piura’ encontramos a cuatro mujeres esperando, desde hace una semana, en las afueras del área covid , puesto que, dentro de la ampliación del citado nosocomio tienen a una sobrina de 13 años de edad.


Lourdes Rebolledo es una de sus tías y le cuenta a ‘Exitosa’ que hace una semana llegaron desde Paita porque los síntomas de la adolescente empezaron a complicarse debido a la apendicitis que padece.

Pese a que a la adolescente ha superado el coronavirus y está a la espera de una operación al apéndice, su familia no se confía, pues en lo que va de la pandemia han enterrado a cuatro familiares.

Uno de ellos es su madre, Manuela Bancayan Inga, su hija Gaudi Rebolledo cuenta – a Exitosa-  que la habían traído a una clínica particular para hacerle un examen médico porque le dolían los huesos. Sin embargo, en busca de salvaguardar su salud, terminó contagiándose por covid-19 y su estado se deterioró por el lupus que sufría.

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“Hablé con mi mamá y ella me dijo que estaba bien que no me preocupara, los médicos también decían que estaba bien y que su recuperación iba a ser lenta pero mi madre iba a salir con vida del hospital”, indicó Gaudi Rebolledo a las cámaras de Exitosa.

Gaudi Rebolledo en diálogo con Exitosa.

No obstante, nunca mejoró, y un 4 de octubre falleció en la Unidad de Cuidado Intensivos (UCI) del Hospital José Cayetano Heredia. A pocos días de fallecer la madre, esta familia también perdió un tío más.

Unas carpas más allá se encuentra Melisa Gutierrez, a ella le toca hacer guardia en el turno de la mañana y en la tarde. Son las 5 de la tarde y solo le queda una hora para que otro familiar llegue a relevarla para esperar noticias sobre el estado de salud de su tío Santos Flores, un hombre que lleva al menos 13 días hospitalizado en el área covid.

Información

El horario en el que los médicos informan sobre el estado de salud de los pacientes es entre la 1 y las 3 de la tarde, pero aún con este protocolo la desesperación por saber a cada instante cuál es la evolución de sus seres queridos es más grande.

“La situación es preocupante y desesperante porque no sabes nada, no te orientan tampoco. No te dicen nada [los doctores]”, expresó Melisa Gutiérrez en diálogo con Exitosa.

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En medio de estas personas también está Alice García, quien viajó más de dos horas desde el Valle de Chipillico, en el distrito de La Lomas, hasta Piura para traer a su padre Segundo García Panta, quien se había contagiado por covid-19.

“Mi papá entró al hospital muy enfermo, le faltaba el oxígeno y se le complicó mucho por la apendicitis que tenía”, señaló Alice García.

A la incertidumbre de no poder ver a sus familiares se suma la desesperación de no tener dinero cuando los médicos piden medicamentos para pacientes de covid-19 que se encuentran internados.

Por 33 días, Alice esperó a las afueras de la puerta de emergencias del hospital Santa Rosa a que un día los médicos le dijeran que su padre había mejorado, pero – por más de un mes – solo salieron para pedirles la costosa medicina por la que terminaron pagando 30 mil soles.

Esperanza

Sin embargo, no todo es desolación, en medio del vaivén de ambulancias que llegan al hospital y cuyas sirenas ya no sorprenden a nadie. De vez en cuando un paciente sale de alta y cada vez que eso pasa, sea quien sea el paciente recuperado, hay jubilo afuera del hospital.

En los exteriores del hospital se ha vuelto una norma dar una silla, una carpa o una frazada a los nuevos, a aquellas personas que llegan desorientadas y que no saben lo que les esperan.

Esta es la realidad de los familiares de pacientes covid-19, quienes no están en una UCI, pero que sufren como si lo estuvieran. Empero, a pesar de todo, no pierden la fe y la solidaridad.


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