OPINIÓN | Víctor López: “Entre la causalidad y la casualidad”

"Solo en ocasiones pareciera que hubiera una especial y rara sinergia entre ambas. Aunque hay quienes sostienen que todo logro tiene porcentajes de uno u otro".
1 Junio, 2020
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En el mundo y en la vida siempre hay quienes ganan o pierden; pocas veces empatan. Aunque no todos son triunfos o derrotas. A veces los resultados son el producto de la causalidad, o sea hay fundamento para que ocurran. Otras son la consecuencia de la casualidad, o sea suceden por azar.

Solo en ocasiones pareciera que hubiera una especial y rara sinergia entre ambas. Aunque hay quienes sostienen que todo logro tiene porcentajes de uno u otro. Ningún desenlace es absolutamente razonable; sino que también interviene la coincidencia.

La historia de la humanidad ha demostrado que los acontecimientos más emblemáticos oscilan entre la motivación y el accidente. Por eso, es que creemos en DIOS o la CIENCIA, o ambos.

Y recurrimos a la voluntad divina o a la calidad humana. Sobre todo, ahora, en tiempos de coronavirus. Principalmente de quienes tienen el poder para tomar decisiones y ejecutar acciones. Gobernantes, empresarios, sociedad.

El factor fundamental está en la política que se expresa en los partidos y en los gobiernos, que se demuestra en los momentos más graves, como ahora con la pandemia que abate al mundo.

Sin embargo, este desafío a la salud y la vida de la humanidad está poniendo en cuestión la falta de liderazgo global de conductores y países qué ante una amenaza global, tan solo se han preocupado por ellos mismos; abdicando de las responsabilidades que les corresponde como adalides del planeta.

Algunos ni siquiera están a la altura de sus propios países. Han actuado en forma inoportuna o inadecuada. De tal modo que no es solo nuestro caso, tener gobernantes ineptos e inmorales. Aun cuando lo sean en grado sumo.

Por lo menos, se espera sinceridad. Pero, en cambio, tenemos la falsedad de los resultados de las políticas aplicadas. O la distorsión de la información con el juego de palabras, que más parece cuento; como el de la famosa “meseta” a la que se la presenta como “plana”; pero que pareciera, aún no llegamos.

Como siempre, solo nos queda confiar en la DIVINA PROVIDENCIA del milagro de DIOS, del sacrificio del PERSONAL SANITARIO, POLICÍAS Y MILITARES que está en la primera línea de combate (con insuficiente infraestructura, tecnología y personal) sin contar con la protección básica requerida, muchos sin contratos, sin seguros y con magros sueldos.

A diferencia de los amigotes de Palacio que fungen como asesores y consultores, ganando demasiado haciendo poco o nada, sin tener los merecimientos.