OPINIÓN | Rubén Quiroz Ávila: Francisco Miró Quesada Cantuarias

Esta columna habitualmente dedicada a la crítica teatral se honra en consagrarla a la memoria del maestro Paco, recientemente fallecido.
14 Junio, 2019
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Katarsis, el nombre de esta columna, es de origen griego y tiene una profunda vinculación con la filosofía. Su poder purificador también indica la responsabilidad de pensarlo todo. Es una ética innegociable para todo humano dedicado a la meditación. Es por ello que esta columna habitualmente dedicada a la crítica teatral se honra en consagrarla a la memoria del maestro Paco, recientemente fallecido.

Con una intensa vida que superó la centuria, fue testigo de muchas de nuestras vicisitudes nacionales, de nuestras promesas y posibilidades. Partícipe también de la vida política (fue ideólogo fundacional de Acción Popular), pronto se desencantó, como corresponde a todo espíritu lúcido. Sabemos ya a dónde nos ha llevado la clase política peruana, acaso en una escala zoológica que sorprendería a Darwin.

Su aporte al pensamiento latinoamericano es diverso, complejo y en distintas esferas. Además de la lógica y la epistemología su preocupación por promover el acceso al conocimiento lo llevó a producir textos accesibles, formateados para lectores ávidos. Puso en nuestra mesa periodística los debates contemporáneos. No hay nada más generoso que compartir el conocimiento. Sanmarquino indudable, fue miembro docente de ese nudo de inquietudes y plaza de victorias que es la Universidad más antigua de América. San Marcos, recordemos, es un Perú en miniatura. El superabuelo, como le decíamos los jóvenes e impetuosos filósofos, tuvo una intensa y merecida vida. Incluso vio nuestra decadencia como sociedad. Estamos muy cerca de ser inviables sino resistimos a los corruptos y ladrones que nos gobiernan. Miró Quesada creía mucho en el poder del pueblo, en su capacidad esperanzadora de modificar las cosas. Sobrevivió magníficamente a su generación de intelectuales y, como pocos, pudo notar el crecimiento de su prestigio.

En el homenaje en La Casona, su nieto Francisco Miró Quesada Westphalen, recordó amorosamente la inteligente influencia en muchas generaciones. Las palabras que dijo José María Arguedas resumen lo que significó: « Ahuyenta a los malos. Levanta a los que aman a nuestro Perú, para que te ayuden. La montaña, la nieve, la lluvia, no te detendrán. Tu corazón es de oro, de fierro y de paloma…”. Paz a sus huesos.