OPINIÓN | Roberto Rodríguez Rabanal: Crisis y transición democrática

La crisis actual puede y debe ser una oportunidad para resolver los problemas de fondo que comprometen la calidad de vida de la gente.
13 Agosto, 2019
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Resulta innegable que existen varios factores de crisis en la actualidad, aunque dos son los más relevantes: la corrupción que involucra tanto a autoridades estatales como a grandes grupos de poder económico; y la postura beligerante del fujimorismo, que jamás reconoció su derrota en la segunda vuelta del año 2016 y que hizo de los verbos obstruir y destruir su razón de ser; sin que hasta ahora haya deslindado con las numerosas denuncias de vínculos con el narcotráfico.

La crisis demanda una salida encaminada a una renovación democrática profunda dentro del marco político general existente; a diferencia de las experiencias abiertas con el paro nacional del 19 de julio de 1977 –que culminó en la convocatoria a Asamblea Constituyente y elecciones generales–; y con la Marcha de los 4 Suyos y la difusión del primer vladivideo, ahora no está en la orden del día ni acabar con una dictadura militar (Morales Bermúdez) ni con una autocracia (Fujimori).

Es indispensable retomar la transición democrática frustrada desde el año 2001, marchar hacia un proceso refundacional mediante la construcción de una verdadera República que garantice bienestar a toda la ciudadanía, sin discriminaciones. Tiene sentido el adelanto de elecciones en tanto se ubique dentro de esta perspectiva, recogiendo el sentir mayoritario de la población. Quienes viven a expensas de los demás y gozan de múltiples privilegios –incluyendo abusivas exoneraciones tributarias– pretenden meter miedo, tratando de hacer creer que habrá inestabilidad económica, cuando en realidad solo buscan proteger sus arcas. Por eso, por más que se disfracen de republicanos ya casi nadie les cree.

La crisis actual puede y debe ser una oportunidad para resolver los problemas de fondo que comprometen la calidad de vida de la gente. Tal como se expresa en un pronunciamiento de numerosas organizaciones de la sociedad civil, el gobierno, y la transición que se abre con el adelanto de las elecciones, debe instituir un mecanismo de diálogo y participación ciudadana, orientada a tratar al más alto nivel las demandas pendientes y propuestas surgidas en los diversos conflictos ecoterritoriales en la Amazonía, Cajamarca, en el corredor minero y, sobre todo, el conflicto del Valle del Tambo (Tía María). Los cuestionamientos al ‘Plan de competitividad y productividad’, y los intentos de privatización de Sedapal… Una profunda reforma del sistema de justicia libre de corrupción, de impunidad y de estereotipos de género, que sancione a criminales, agresores y feminicidas que han arrebatado la vida de más de 100 niñas y mujeres en lo que va del año.

Cínicamente, los halcones criollos hablan de persecución política porque algunos de sus plumíferos han sido identificados como servidores de Odebrecht y sus socios; e insisten en la vacancia presidencial y tienen dos variables en la sucesión: la vicepresidenta de la República o el presidente del Congreso, cuyo cordón umbilical proviene de la política antiderechos de la Confiep. Esto motiva una mayor indignación que urge transformar en acción mediante la movilización democrática, unitaria y pacífica a nivel nacional; en pro de un nuevo contrato social que requiere ser incorporado a la agenda de la transición democrática al 2020.