OPINIÓN | Miguel Humberto Aguirre: Y nunca lo había visto

La cuarentena y no “cuarentona”, como dijo alguien días atrás por la radio, nos ha permitido conocer algo que siempre tuvimos cerca y no tuvimos tiempo para ver.
7 Abril, 2020
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Vivo en mi departamento hace diez años. Está ubicado en José Gálvez Barrenechea. Increíble, en diez años, tuvo que venir el coronavirus, y su cuarentena, para observar con admiración, de la existencia de dos palmeras muy erguidas; mientras una tercera comienza abrirse paso, con mucho respeto, a las ya dueñas del terreno.

Tal vez las palmeras  las vi en algún momento pero, ahora me quedó tiempo para comprobar que una ya está a la altura del séptimo piso del edificio, adornando y protegiendo la fachada.

En ese mismo edificio, donde  sus habitantes salen todas las noches a aplaudir a la policía y serenazgo, en el último piso o la terraza, dos hermosos jardines le dan vida y sonrisa, al frío cemento de los ocho pisos.

Todos los días salgo de madrugada y llego por la tarde. Nunca me había dado el trabajo de comprobar cuantas casas han desaparecido, mientras se siguen construyendo edificios. Me di la tarea de contarlos. Solo en este instante, se levantan cuatro nuevos monumentos de cemento. Aquí,  a diferencia  de  Ecuador, hay lugares para enterrar, en este caso de antiguas y hermosas casas o mansiones.

Hermosas casas antiguas que enterraron a antiguas casas muy hermosas. Para muchos de nosotros, estos días de cuarentena  la vida se nos ha detenido en las ventanas.

Por ejemplo, estos días comprobé la calidad artística del jardinero que cuida la berma central de Gálvez Barrenechea. Uno pasa y ve en el transitar solo un campo verde con algunas flores. Mirarlo desde un octavo piso es diferente. Sobre ese verde, hay diagramaciones de  flores dando vida a otras figuras. Toda una belleza que está allí a la mano.

La cuarentena y no “cuarentona”, como dijo alguien días atrás por la radio, nos ha permitido conocer algo que siempre tuvimos cerca y no tuvimos tiempo para ver. Y nunca lo había visto, y estaba a la mano.