OPINIÓN | Manuel Altamirano: “La justicia caviar”

"¿Por qué se le blinda tanto? ¿Dónde están los indignados marchantes contra la corrupción?".
19 Marzo, 2021
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Hace dos años en una reunión con obispos peruanos, el Papa Francisco comentaba sobre la crisis política de Latinoamérica, y refiriéndose a nuestro país mencionó “¿Qué le pasa a Perú que cada vez que sale un presidente lo meten preso?”, y al parecer la respuesta es clara, el debilitamiento sistemático de los partidos políticos que siempre han existido para regular el poder que dan como resultado que los que nos gobiernan actualmente sean improvisados y aventureros de la política.



Ese plan sistemático que viene desde el gobierno de Ollanta Humala, de debilitar a las fuerzas políticas para reforzar la agenda caviar, hasta el momento ha provocado no solo el copamiento en lugares estratégicos que garantizan la impunidad, sino también lavarle el cerebro a la población de que lo nuevo es bueno y lo antiguo es malo, premisa absurda si tomamos en cuenta que la experiencia es necesaria para no cometer errores, pero esta “nueva política” ha demostrado ser caradura, precaria e indolente, donde la mentira es moneda corriente.

Para que este plan funcione como los caviares esperan, los medios de comunicación juegan un papel relevante en el enrutamiento de su información a la población, estos medios falderos de los gobiernos de turno, en coordinación con algunos periodistas influencers, dirigen la opinión pública y determinan qué es importante o no, muchas veces desinformando y manipulando a incautos, generando odios entre peruanos, destruyendo dignidades, mientras que el espectador, ignorante de lo que sucede tras bambalinas, confía en que la noticia es objetiva y veraz.


Todos hemos sido testigos de los shows mediáticos que se armaban en torno a las detenciones preliminares, preventivas, allanamientos e intervenciones que la fiscalía ejecutaba contra los opositores de los gobiernos de turno, culpables o no, que recibían de parte del Estado y la prensa tratamiento de sentenciados, peor que cualquier rankeado delincuente, sin siquiera haber sido llevados a juicio, pero claro, la consigna era una: la humillación pública.

La frase, a mis amigos todo y a mis enemigos la ley, en estos momentos es precisa, a pesar de que las denuncias sobre Martín Vizcarra, alias Lagarto, son evidentes, de que existen pruebas y colaboradores eficaces, como su exministro José Manuel Hernández, que aseguran la participación activa de Lagarto en el caso del Club de la Construcción, ningún medio de comunicación le ha dado la cobertura debida, pese a que se trata de un expresidente, vacado de sus funciones por incapacidad moral, vacunado clandestinamente, la pregunta es ¿Por qué se le blinda tanto? ¿Dónde están los indignados marchantes contra la corrupción?

Al cierre de este artículo, la jueza María de los Ángeles Álvarez ha rechazado el pedido de prisión preventiva para Lagarto y dicta comparecencia con restricciones, la justicia caviar cumplió su cometido al beneficiar a Vizcarra a pesar de las innumerables pruebas, por mucho menos sus opositores fueron encarcelados y vilipendiados, queda claro que sus medios siguen siendo leales.

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