OPINIÓN | Manuel Altamirano: “Habemus MINITER”

"... nadie tiene la culpa de lo que hacen sus familiares cercanos, al menos debe investigarse por qué un ministro del Interior tiene como hermano a un mando senderista".
4 Diciembre, 2020
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Desde el miércoles tenemos nuevo ministro del Interior, el general (r) Cluber Fernando Aliaga, cesado en su momento de manera irregular, que conoce en carne propia lo que es terminar de manera abrupta una carrera larga y sacrificada como es la policial; él conoce desde adentro la problemática de la institución y espero que la enrumbe, siempre dentro del marco de la Constitución y las leyes, solucionando los problemas de la familia policial.



Este cambio es parte de la solución política al problema generado por el exministro Rubén Vargas, que, con los pronunciamientos de los exdirectores de la PNP, de los exministros del Interior y de las instituciones castrenses, su gestión se volvió insostenible.

Aún falta la solución institucional, es necesaria la restitución y desagravio a los generales dados de baja, aquellos a los cuales sus subordinados seguirán, aquellos que lideran y no tienen cuestionamientos. En la familia policial todos saben quién es quién, truncar la carrera de excelentes oficiales por oscuros intereses de un llamado “poder civil”, que son más cercanos a los intereses de los chalinas verdes y Odebrecht que a los intereses nacionales, es inadmisible. Debe retrotraerse lo actuado antes de las infracciones cometidas por el exministro Vargas. 


Mi abuelo, exmiembro de la Guardia Civil, decía: “La mujer del Cesar no solo debe serlo sino parecerlo”, eso me lleva a pensar que si bien es cierto nadie tiene la culpa de lo que hacen sus familiares cercanos, al menos debe investigarse por qué un ministro del Interior tiene como hermano a un mando senderista. Esta situación ha causado tal conmoción en la Policía Nacional del Perú, que parece que todo se tratara de un plan orquestado para destruir a la Policía, no nos olvidemos de los infiltrados en las marchas con sus banderas rojas de la hoz y el martillo.

El actual director de la PNP no es considerado un líder, su segundo renunció a trabajar con él como muestra de la incomodidad institucional, debería renunciar por decoro, para que también quede el precedente de que aquel que asume un cargo de manera ilegal e irregular no merece ninguna contemplación.

Ayer en Virú ha fallecido un manifestante y nuevamente se trata de culpar a las fuerzas policiales, sin ninguna investigación previa. Sabemos que existen infiltrados y que son parte de la nueva estrategia política de los movimientos extremistas que tanto daño nos han causado. Señores del Ministerio Público, es hora de que inicien una investigación de oficio, presidente Sagasti no le ate las manos a la policía, no destruya su espíritu, respáldelos, restituya el principio de autoridad y la institucionalidad.

Estamos en el Perú, donde nuestras frágiles instituciones agonizan, esperemos que este nuevo ministro le devuelva la confianza a la PNP para que sigan combatiendo al terrorismo, el vandalismo y al crimen en todas sus modalidades, y no se convierta en su sepulturero.