OPINIÓN | Manuel Altamirano: Cuidado con el síndrome de Estocolmo

"Lo bueno hay que aplaudirlo, lo malo hay que criticarlo de manera constructiva, ya que nuestro país requiere de la unión de todos los peruanos".
2 Abril, 2020
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Estocolmo, la capital de Suecia, fue hace cerca de 45 años el lugar de un secuestro que trajo como consecuencia sorprendente que una de las víctimas se uniera después al Ejército Simbionés de Liberación, responsable de su secuestro, siendo parte del asalto a un banco; este comportamiento de la secuestrada popularizó un término hoy conocido como el “Síndrome de Estocolmo”, que consiste en el vínculo afectivo o de complicidad que desarrolla la víctima de un secuestro o retención en contra de su voluntad con su captor, principalmente se asume la ausencia de violencia como un acto de buena fe de parte del agresor.

Esta reacción psicológica se estudia a nivel mundial y muestra dos reacciones: tienen sentimientos afectivos hacia sus captores y muestran ira a quienes están en contra de sus captores, tal vez eso explique el aumento de defensores a ultranza del régimen actual y el accionar de las guaripoleras de turno, las ideas se combaten con ideas no con insultos.

Hoy estamos en el día 19 de la cuarentena, ese encierro forzoso en el que nos encontramos para evitar la propagación del COVID 19, una decisión acertada del gobierno. Acertado también fue transformar ese elefante blanco de la Villa Panamericana en un Hospital de Emergencias para atender a los infectados por el COVID 19 con 900 camas hospitalarias, habilitado en tiempo récord por Essalud, así como también la puesta en funcionamiento del Hospital de Ate, que no funcionaba por trabas burocráticas, y que hoy tiene 150 camas hospitalarias y 50 camas UCI.

Lo bueno hay que aplaudirlo, lo malo hay que criticarlo de manera constructiva, ya que nuestro país requiere de la unión de todos los peruanos; pero los mayores problemas en el manejo de esta crisis, a mi entender, son dos: la falta de pruebas de diagnóstico adecuadas y las medidas económicas para evitar que nuestra economía colapse.

Sobre la falta de pruebas de diagnóstico adecuadas, una serie de opinólogos, sin ser especialistas en el tema, han salido a defender la compra hecha por el gobierno de 1’400,000 pruebas rápidas, las cuales son de fabricación china (en muchos países son consideradas dudosas) y aún no se adquieren las pruebas moleculares, dicen que por falta de proveedor o porque Donald Trump compró todas las pruebas disponibles, es que acaso el ministro no puede gestionar directamente con los laboratorios Abott como lo ha hecho su par en Colombia o por qué no solicitamos a Corea del Sur y a Singapur, quienes han controlado los brotes, que nos vendan pruebas moleculares.

Sin pruebas de diagnóstico adecuadas y sin cifras reales no sé podrá reducir el impacto del COVID 19 en el país. Por otro lado, las áreas administrativas de las entidades públicas deberían estar trabajando, pagando a los proveedores del Estado para que estos puedan cumplir sus obligaciones de planilla, que hoy se requiere con urgencia.

Asimismo, para aliviar la situación de todos los peruanos, propongo que se suspenda por 60 días el cobro del IGV a los servicios de telefonía, electricidad, agua, gas natural y combustibles, esta medida aliviaría en algo los costos de todos los peruanos y no solo de los sectores favorecidos por el bono.

Las medidas económicas dadas por el gobierno están pensadas sobre la supervivencia del modelo económico neoliberal, debemos comprender que este modelo ya cayó y que el mundo post COVID 19 será distinto, ojalá el Síndrome de Estocolmo no haya afectado a todos aún para que así podamos razonar y discutir nuestros puntos de vista, para dar los aportes que el Perú necesita o será que el Síndrome de la Mermelada ya se apoderó de algunos.