OPINIÓN | Luis Angeles Laynes: Que se imponga el diálogo

Esperamos que las conversaciones por el proyecto Tía María sean fructíferas y se satisfaga las aspiraciones de los pobladores.
12 Julio, 2019
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La situación en la región Arequipa es tensa ante el anuncio de una huelga indefinida en Islay a partir del lunes, en protesta por la licencia otorgada por el gobierno a la Southern para la construcción del proyecto minero Tía María. El Ejecutivo, a través del presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, ha hecho una invocación al diálogo para que las partes involucradas logren un entendimiento y ninguna salga afectada.

El gobernador regional Elmer Cáceres Llica ha mostrado una posición radical al demandar como única salida la anulación de la licencia otorgada a Southern. El premier Del Solar, ha reconocido el derecho a la protesta, pero insiste en el mecanismo del diálogo para llegar a una salida al problema.

Es cierto que en este proceso de diálogo debe haber un compromiso firme de las partes para cumplir con los compromisos, de manera que la población no se vea afectada por el impacto ambiental que pueda provocar el proyecto cuprífero.

El ministro de Energía y Minas, Francisco Ísmodes, ha precisado que la empresa Southern ha asumido el compromiso de no iniciar la construcción del proyecto hasta esperar el diálogo. Es entonces una oportunidad para que en estas conversaciones demuestren que la ejecución de Tía María no afectará a la población del valle del Tambo, en su mayoría dedicada a la actividad agrícola.

Si bien la actividad minera es importante para reactivar el sector, para generar progreso en la población, la empresa Southern debe garantizar también la protección del medio ambiente y que el agua del valle no se vea afectada. Ojo que los trabajadores de la compañía también reclaman derechos laborales.

Es importante también que el premier Del Solar, que ha formulado el llamado al diálogo, fije una fecha para el inicio de las conversaciones con los representantes de la región para que prime la calma y se evite llegar a la paralización que puede desencadenar en jornadas de violencia.

Si hay un compromiso formal para que se imponga el diálogo, ese compromiso debe incluir una conversación sincera, para que se cumplan todos los ofrecimientos, porque la población ya está cansada de “mecidas”. Esperamos que estas conversaciones sean fructíferas y se satisfaga las aspiraciones de los pobladores. Un reto que tiene el gobierno, en un tiempo que ya queda corto.