OPINIÓN | Luis Angeles Laynes: ¿Otorongo no come otorongo?

No te pierdas la columna de Luis Angeles Laynes, director.
29 Junio, 2022
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Que el Congreso de la República es la institución más desprestigiada lo dicen las encuestas desde hace ya varios años, y no solo por la permanente confrontación con el Ejecutivo, sino por la acción de los mismos parlamentarios que distan mucho de lo ético y hasta lo legal.

Recordemos casos como el de los “comepollo”, “comeoro”, “robacable” o los de Kenji Fujimori y otros dos congresistas procesados por el caso de los “Mamanivideos”, por el canje de votos para evitar la vacancia del expresidente Pedro Pablo Kuczynski a cambio del indulto del exmandatario Alberto Fujimori. Y esos, solo son algunos. Y el actual Poder Legislativo no escapa de actos que deterioran más su imagen.

Un último caso es el que se conoció ayer a través de una imagen que se filtró del congresista Hernando Guerra García, mostrándose en la playa durante la sesión de la comisión de Producción. El propio legislador ha reconocido que realizó un viaje familiar sin pedir licencia. Debido a la pandemia del Coronavirus se estableció el uso de la tecnología para participar de manera virtual en las sesiones tanto de las comisiones como del Pleno.

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Pero esta herramienta debe ser bien empleada por los parlamentarios y no como la del “ampayado” Guerra García, quien para su mala suerte se filtró su imagen veraniega cuando intervino en la sesión. Lo grave del caso es que el aludido respondió “lamentablemente he tenido que trabajar”. Sus colegas no han querido pronunciarse en términos drásticos por la actuación del vocero de Fuerza Popular, y han optado por señalar que sea él quien dé las explicaciones del caso.

Más allá de si es solo una falta o algo más, lo visto en las imágenes constituye no solo una falta de respeto a la institución del Poder Legislativo, sino al país, porque los congresistas se deben precisamente a todos los peruanos, quienes con sus impuestos finalmente pagan sus sueldos.

Los parlamentarios están a disposición del Congreso a tiempo completo y lo que debió hacer el señor Guerra García es pedir licencia sin goce, porque lo descubierto muestra una “viveza” para no sufrir descuento de sus haberes, haciendo creer que está trabajando desde su casa u otro lugar, lamentablemente para él se conoció que estaba disfrutando de un placentero día de playa en horas de trabajo.

La presidenta de la Comisión de Ética del Congreso, Karol Paredes, dijo que se evalúa abrir una investigación de oficio Guerra García, pero aún no hay una denuncia de parte. Lo sucedido es una raya más al tigre, una muestra más del desastre que son los congresistas para la mayoría de peruanos. Y de la clase política en general.

Con todo lo que ocurre cobra más fuerza la frase “que se vayan todos”, y no falta razón, es lo que esperamos para salir de la crisis. Lo preocupante es, si se van, ¿quiénes vienen? ¿a quiénes elegimos?

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