OPINIÓN | Luis Angeles Laymes: manotazos de ahogado

Los fujimoristas no se resignan a aceptar que van camino al ocaso.
28 Enero, 2019
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El presidente del Congreso, Daniel Salaverry, ha convocado para esta mañana a la Junta de Portavoces para tratar, entre otros temas, la conformación de nuevas bancadas, la recomposición del Consejo Directivo y la redistribución en las comisiones, lo cual ha hecho saltar hasta el techo a los parlamentarios de Fuerza Popular que ven perder el poco poder que les queda en algunos grupos parlamentarios.

El primero en protestar ha sido el vocero naranja Carlos Tubino, quien ha llamado “Pepe el vivo” a Salaverry, acusándolo de sacarle la vuelta a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la conformación de nuevas bancadas, porque en su entender el titular del Congreso “quiere meter en un solo costal a los disidentes de conciencia y a los tránsfugas”.

Tubino advierte que su bancada se opondrá a la nueva composición del Parlamento promovida por Salaverry, quien atendiendo la sentencia del Tribunal Constitucional ordenó al oficial mayor del Congreso aceptar la inscripción de nuevas bancadas y la incorporación de los parlamentarios independientes a otras tras haber renunciado por conciencia. Hay tres bancadas que esperan su integración en las comisiones: Cambio 21, de los ‘Avengers’ de Kenji; Bancada Liberal de los exppkausas; y Unidos por la República, de los últimos fijimoristas renunciantes, pero que Fuerza Popular se opone.

Sin duda, un manotazo de ahogado de la representación naranja que tras perder la mayoría parlamentaria, con la renuncia de más integrantes, pretende alargar un pequeño poder  en algunas comisiones, quizá para seguir frustrando la aprobación de proyectos, como el de la Junta Nacional de Justicia, ya dictaminado en la Comisión de Justicia, pero que en la de Constitución, presidida por la fujimorista Rosa Bartra, se sigue dilatando la votación. O tal vez para seguir blindando a sus cuestionados legisladores, como Moisés Mamani, para quien el Poder Judicial ya pidió le levanten su inmunidad para que se someta a la justicia por el delito de tocamiento indebido a una aeromoza.

Los fujimoristas no se resignan a aceptar que van camino al ocaso, que puede seguir reduciéndose a su mínima expresión si continúan renunciando sus legisladores. Algunos se siguen mostrando con la misma soberbia asumida cuando llegaron con abrumadora mayoría en el 2016. No entienden que ya no tienen ninguna posibilidad de imponer condiciones.

No hay reconocimiento de errores ni meas culpas, menos espíritu de enmienda. Algunos de sus representantes reconocen que están en una crisis agravada tras la detención de su lideresa Keiko Fujimori, con prisión preventiva en el penal anexo de mujeres de Chorrillos. Fuerza Popular parece un barco a la deriva, sin un capitán que pueda enderezar el timón para impedir que se hunda.