OPINIÓN | Julio Schiappa: “Vladi no ha muerto”

"Utilizan para resolver diferencias y llevar a cabo juegos de poder que dividen al país en plena pandemia".
16 Septiembre, 2020
https://exitosanoticias.pe/v1/wp-content/uploads/2020/09/Vladi-no-ha-muerto.jpg

La crisis de los Vladivideos, que sacudió el Perú al hacerse pública el 14 de setiembre del 2000, dio a conocer el pago de sobornos a un congresista y fue el fin de una dictadura de 10 años. La historia se repite con el actual escándalo de los audios, que implican a personal de la Presidencia de la República.

La grabación de conversaciones privadas en Torre Tagle es también un hecho -en el caso del embajador Fortunato Quezada- como reveló el autor de las mismas, ministro Pedro Rubín, en declaraciones durante la investigación en su contra.

Según el ministro Rubín, el operador político para grabar a Fortunato Quezada fue el jefe del gabinete del entonces canciller Popolizio, embajador José Boza Orozco. El funcionario hasta hace poco era nuestro representante en la OEA y fue reemplazado por el expremier Vicente Zeballos. El actual canciller suspendió su nombramiento en Bolivia.

Para algunos medios de comunicación se sumaría, junto con José Boza, Popolizio y De Zela, al grupo de poder formado en Torre Tagle, el embajador jubilado Ricardo Luna, traído por PPK el 2016, para ser nombrado canciller. Allí se reimpuso el autoritarismo de 1992, persiguiendo a los que volvieron repuestos por el Poder Judicial o por el derrocamiento de Fujimori.

La práctica de grabaciones clandestinas es impropia de la tradición de Torre Tagle y de Palacio de Gobierno, estas últimas realizadas por una secretaria del propio presidente de la República. Inaudito en cualquier país democrático. Nadie se atreve.

Todo indica que el acceso que han tenido buscavidas como Richard Swing no es el único. También el abogado de la hoy archiconocida Miriam Roca es un experto grabador de audios y videos, según me informan varios asesores parlamentarios. Indican muriéndose de risa, típica de los que ya lo han visto todo, que este sujeto ha visitado numerosas oficinas parlamentarias, ofreciendo novedades del mercado clandestino de información a pedido del cliente. Videos, audios, documentos, todo como en botica.

No solo se viola el derecho a la privacidad de las comunicaciones en instituciones vitales de la República, sino que estas prácticas envilecen la democracia hasta el punto de que funcionarios del más alto nivel las utilizan para resolver diferencias y llevar a cabo juegos de poder que dividen al país en plena pandemia. La práctica montesinista sigue vigente después de 20 años del 14 de setiembre del 2000.