OPINIÓN | Julio Schiappa Pietra: Usa la cabeza y no el palo

Algunos líderes creen hay que declarar una violenta guerra armada o a palos contra la informalidad.
13 Abril, 2019
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Un enredo descomunal no produce soluciones prácticas a los problemas de buen gobierno de un país. Y algo de eso hay en la oratoria y estilo tanto del gobierno, como de las autoridades regionales y municipales cuando se refieren al problema de la informalidad.

Algunos de estos líderes creen hay que declarar una violenta guerra armada o a palos contra la informalidad. Otro sector pensamos, con Hernando de Soto y José Matos Mar, que debemos buscar su incorporación progresiva y sistémica a un nuevo orden social y económico de mercado, más justo e inclusivo.

Si observamos objetivamente lo que pasa en Gamarra, es claro que las soluciones rápidas (sacar a los ambulantes de las calles, encarcelar y perseguir a las mafias, meter en edificios a los ambulantes arrepentidos) tienen un problema: son un Mejoral para una neumonía.

La informalidad no es una actividad delictiva en sí, es una cultura económica y social que abarca a más de 12 millones de peruanos como lo ha señalado el economista Richard Webb, otro enemigo de las soluciones violentas para la informalidad.

Muchos de los opinólogos, analistas, académicos y líderes del país no entienden la profundidad de este fenómeno informal, por eso sus soluciones son inmediatistas, represivas e ineficientes y crueles con un sector de la economía que no tiene salida.

Estoy totalmente de acuerdo con George Forsyth y esa Atila femenina que es la simpática Susel Paredes. Liberaron un sector de la ciudad de Lima, de parias que bloqueaban calles y arruinaban negocios. Lo malo es que los alcaldes de San Borja, San Isidro, San Luis y hasta de barrios populares, la han emprendido a palos contra los ambulantes desplazados, trayendo más violencia en nombre del orden legal. Bárbaros que no entienden que la única solución posible es negociar racionalmente el espacio urbano, generando una convivencia con gente que es emprendedora tan respetable como la de Gamarra. Creo que cada intervención de los Robocops suma votos de los pobres a favor de Antauro Humala y aumenta las iras y odios de los pobres contra un sistema que los excluye y no los deja trabajar.

Recordemos las soluciones pacíficas que dieron Frejolito y Alberto Andrade, logrando que masas de informales negociaran un espacio para ganarse la vida y entraran a los centros comerciales de la avenida Argentina y otras avenidas de la gran capital. Negociación, la gran palabra que muchos olvidan y que Cristo siempre predicó con el ejemplo.

La falta de una política de Estado para ir solucionando progresivamente la informalidad en las ciudades, minas y campos del Perú, nos impide resolver sin violencia un problema social inmenso. El uso de la cabeza y no del palo debe ser la regla.