Opinión | Julio Schiappa Pietra: Picos, placas y llantas bajas el 2020

Consultor político
16 Octubre, 2019
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Las próximas elecciones de enero son una salida táctica, de corto tiempo y no una salida estratégica, de largo tiempo, que garantice los cambios institucionales, sociales y económicos que el Perú requiere.

Un ejemplo de lo que afirmo, es la agenda del Tribunal Constitucional de mañana que es reflejo del caótico proceso político peruano. Esto, dice Steven Levinsky, tiene su origen en las estrategias políticas informales que han hecho innecesarios los partidos y precaria la democracia. Además, sería la causa de que existiese un grupo parlamentario mayoritario, que administraba a 73 congresistas, cada uno franquiciador de un derecho a usar el nombre del partido, manteniendo la gestión personal de los intereses locales o nacionales que auspiciaba. El caos resultante lo ha descrito muy gráficamente Mario Vargas Llosa en estos días.

Lo ocurrido con ese partido puede suceder con todas las organizaciones participantes en el proceso electoral 2020. Mientras los individuos sean más fuertes que los partidos a los que pertenecen, la democracia no será fuerte.

Lo expresó, mejor que nadie, una exrepresentante de Moyobamba, cuando afirmó que había llegado “con su plata” al hemiciclo.

Otro ejemplo es el del presidente de la Asociación de Municipalidades del Perú quien fue encarado por una conocida presentadora, al haberse retirado de su agrupación política. El representante de los alcaldes dejó en claro que se había ido del partido que lo hizo burgomaestre por discrepancias internas con el alcalde de Lima. Y estas discrepancias eran porque se oponía al operativo ‘pico y placa’ en La Molina. Diferencias que nada tenían que hacer con la política del partido y sí mucho con predicar la informalidad en el barrio más rico de Lima.

A pesar de tener una bancada muy aguerrida y con líderes reconocidos, la izquierda practica la improvisación programática y el espíritu de ONG, que amenazan su futuro. Lo primero lleva a perder la batalla de las ideas, de cara al elector, cuando uno no deja claro en un país de emprendedores y pequeños propietarios que respetará la libertad de mercado y la propiedad privada (cosa que en la China socialista de mercado sí se respeta). O cuando critican a la minería sin precisar de dónde saldrá la plata para pagar las cuentas del Perú.

Finalmente, el espíritu de ONG es el eterno compromiso con las fuentes de ingresos de muchos de sus cuadros, que mete intereses privados en medio de políticas de Estado y luchas sociales. La maldición caviar que debe ser sustituida por una neutralidad republicana que pone los intereses del país primero.

Esto es como el ‘pico y placa’, se avanza de a pocos, hay que respetarlo o te cae una multa. No es perfecto pero sí es mejor. Así será el 26 de enero de 2020.