OPINIÓN | Julio Schiappa: “La filosofía Run Run”

"Run Run debe volverse un símbolo de la lucha contra el tráfico de animales y el respeto a la naturaleza".
9 Noviembre, 2021
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Quisieron bastardearlo como perro fino, volverlo un esclavo sumiso, pero Run Run es hoy un héroe de los niños del Perú que dispararon los rating de televisión y las redes para apoyar a este zorrito andino. Además, Run Run nos deja valiosas enseñanzas como sociedad.

La primera de sus lecciones, es asumir, sin dudas ni murmuraciones, el cambio de vida de muelle y engreído cachorro, a duro comando del mundo animal, que mató 15 cuyes en un solo día. La adaptabilidad a las circunstancias de la vida, es una valiosa lección en tiempos del Covid-19.

Quienes algo conocemos de zorros (yo conocí uno en cautiverio en Arequipa del cual viví cerca por un año) sabemos que Run Run no se comió a todas sus víctimas. Es imposible digerir 15 gordos cuyes en una noche de matanza. Conforme pasen los días, los vecinos de la zona de residencia del ahora cautivo zorrito, encontrarán varios depósitos de cadáveres de sus víctimas. Son fosas comunes donde estos animalitos entierran las presas que matan. Ahorran la carne para momentos de escasez y la comen rancia. Una lección más, Run Run es un ejemplo de uso eficiente de su caza y de los recursos que consigue. Ahorra. No es consumista ni botarate.

La valentía de este héroe de los cánidos salvajes, es evidente cuando comprobamos que se enfrentó a serenos, policías y vecinos dispuestos a lincharlo. Se escapó cien veces y mostro los dientes, la fiera salvaje que es, cuando alguien se le acercaba. Como un comando, durmió bajo las casas, en los cerros, en los rincones más inverosímiles del barrio. Su valentía, con el uso del sigilo, la inteligencia, la capacidad de mimetizarse en el terreno, defendiendo su derecho a vivir, muestran resiliencia y valentía a prueba de todo.

Run Run, con su conducta, desconcertó al ejército acosador que lo perseguía. Especialmente visible en el ridículo intento de darle caza con una cerbatana, por parte de funcionarios de ese ente inútil, para proteger árboles y animales, que es Senfor. Es un símbolo de la lucha contra la burocracia estatal y sus absurdos.

En lugar de meterlo a las mazmorras de Zoológico de Huachipa, Run Run debe volverse un símbolo de la lucha contra el tráfico de animales y el respeto a la naturaleza.

Es ya famoso, tiene su propio Twitter. Bien haría el gobierno en aprender de este zorrito andino que no tropieza con las piedras y no se amilana ante sus enemigos y rivales.

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