Opinión | Julio Schiappa: El modelo Aguas Calientes y Chinchero

5 Junio, 2019
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Nuestra palabra esta semana es una opinión honesta que cuestiona la lógica con la que se avanza en la construcción del Aeropuerto de Chinchero. Sin consulta a la población del Cusco, la misma que debería ser convocada a una consulta popular, ni una planificación del proyecto en el marco del desarrollo futuro del turismo en el país, es claro que no están esclarecidos los beneficios de la monumental inversión.

Para eso surgimos con esta columna, para cuestionar lo incuestionable, para evidenciar la verdad que otros quieren ocultar. Mientras nos dejen hablar.

Entrar a la Casa de la Meditación en Machu Picchu es una experiencia espiritual inolvidable. Hay una visión incomparable que desde esa atalaya tenemos del Valle Sagrado. Ello con el silencio que solo se puede sentir en las alturas de los Andes. Esta experiencia además tiene lugar en una de las obras de construcción más bellas que ha creado la humanidad.

Es hora de discutir si vale la pena seguir adelante con la construcción del Aeropuerto de Chinchero y si es un beneficio real la invasión millonaria de turistas a Machu Picchu y todo el Valle Sagrado. El modelo del pueblo de Aguas Calientes, ubicado al lado de Machu Picchu, sería un desastre de repetirse en el histórico escenario de Chinchero. Allí reina la informalidad, el desorden y la falta de respeto al turista nacional y extranjero. Puro mercantilismo chicha, sin importar el patrimonio cultural más importante del país.

Pronto, el ruido de aviones, los taxis transportando turistas, los ambulantes vendiendo chucherías y cientos de miles de visitantes harán la vida imposible en todo el Valle Sagrado.

La ciudadela de Machu Picchu fue construida para alojar solo a 160 personas, entre sacerdotes, Acllas y una pequeña guarnición de soldados, siendo un monumento religioso y de culto al sol y al agua. El Inca Pachacútec tenía una visión imanentista: todo en la tierra era sagrado, incluyendo el río, las montañas y el paisaje que rodeaba la ciudadela. Sagrario violado, según los detractores del proyecto.

Pronto el Modelo de Aguas Calientes se repetirá en el escenario del megaaeropuerto, cuyas excavaciones ya empezaron, generando un radical cambio en el paisaje, proceso que además incluye una masiva ocupación de terrenos aledaños al futuro centro de tráfico aéreo. Todo frente a los APUS Salcantay y La Verónica, los más sagrados del Imperio Inca. Los bellos nevados serán pronto testigos de una segunda conquista, igualmente motivada por la codicia y el desarrollo capitalista más salvaje. Ello afectará a la ciudadela Inca y traerá ruidos y contaminación hasta la propia Casa de la Meditación, destruyendo la magia espiritual que motiva buena parte del turismo.

El Aeropuerto de Chinchero debe ser sometido a un estricto escrutinio político y técnico para asegurar que sus impactos no destruyan uno de los rincones más bellos y de gran significación histórica y espiritual del Perú.