OPINIÓN | Jorge Tineo Rendón: Future days: Redescubriendo el krautrock

David Stubbs desarrolló un conocimiento oceánico sobre todo lo relacionado al rock, su evolución, marchas y contramarchas.
22 Julio, 2019
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Durante décadas como redactor y editor de las principales revistas musicales de Inglaterra –Melody Maker, NME, The Wire, Uncut-, David Stubbs desarrolló un conocimiento oceánico sobre todo lo relacionado al rock, su evolución, marchas y contramarchas. En su cuarto libro, Future days: El krautrock y la construcción de la Alemania moderna (2014) analiza, en más de cuatrocientas páginas, al krautrock desde todas sus aristas, como respuesta genuinamente germana frente al predominio del rock angloamericano y como expresión inequívoca de una psyche quebrada por el desastre que dejó el nazismo a las nuevas generaciones de alemanes.

Cada uno de sus capítulos está dedicado a la trayectoria de los principales exponentes de este género que combinó elementos de jazz, electrónica, música sinfónica, rock progresivo y funk con sus visiones propias sobre lo que debería ser la música de vanguardia: desde Kraftwerk y Can hasta Ash Ra Tempel y Guru Guru, desde Tangerine Dream y Cluster/Harmonia hasta Neu!/La Düsseldorf y Einstürzende Neubauten. El título del libro es una referencia al quinto álbum de Can, de 1973.

Stubbs describe con soltura la gestación del krautrock, sus deseos de romper con la imitación de una cultura musical ajena (el inefable pop Schlager) y su conexión con movimientos sociales, políticos y cinematográficos de entonces. Además Stubbs nos presenta a otros grupos, menos conocidos: Floh de Cologne, Xhol Caravan, Kraan o el dúo acid-folk Witthüser & Westrupp son interesantes descubrimientos para el melómano curioso.

Anécdotas y circunstancias de cada grupo se cruzan con profundos análisis de la realidad alemana de postguerra, en los que Stubbs establece que el krautrock (o kosmische musik), si bien nació como una ocurrencia espontánea y rebelde, se fue transformando en un movimiento estructurado que marcó a fuego las siguientes décadas de la música contemporánea. A juzgar por las personalidades como David Bowie, Brian Eno, David Byrne o géneros como el ambient y el post-rock, que han sido influenciados por esta escena desarrollada entre 1969 y 1979, esto resulta indudable.

Sin embargo, hay algo que empaña el texto: sus exagerados ataques al rock angloamericano. Desde adjetivos suaves como “música amable, convencional” hasta rabiosas declaraciones en las que todo, desde los Beatles hasta el britpop, es “desfasado, corriente, simple imitación”, Stubbs arremete contra toda la “realeza del rock tradicional”. Hasta Pink Floyd y The Mothers of Invention son tachados de “demasiado controlados, fríos” a pesar de que ambos fueron fuentes de inspiración para Faust o Amon Düül, como él mismo escribe.

Future days… es, como me comentó mi buen amigo John Pereyra -probablemente el mejor crítico de rock de este país-, una verdadera tesis doctoral sobre el contexto histórico que definió a la sociedad alemana de postguerra, su transformación y reconstrucción a través de la música y otras manifestaciones artísticas.