OPINIÓN | Jorge Tineo: Marcos Mundstock (1942-2020): Partió la voz y alma de Les Luthiers

"Su talento para crear historias y combinar expresiones y grafías era el complemento perfecto para las ideas musicales de los demás Luthiers".
26 Abril, 2020
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Una de las primeras cosas que escuché de Les Luthiers fue la rutina Cartas de color, de su aclamado álbum en vivo Hacen muchas gracias de nada, de 1981. En ella, Mundstock hace el papel de un aldeano africano que se pregunta por el paradero de su inquieto sobrino Yoghurtu Nghé.



“Mi nombre es Oblongo –dice el narrador- que en dialecto swahili quiere decir ‘más largo que ancho’” que es… la primera acepción, en español, del vocablo “oblongo”, cuya raíz proviene del latín y nada tiene que ver con la ancestral lengua que aun hablan millones de personas en países como Kenia, Tanzania o Mozambique.

De genialidades como esa está llena la carpeta de giros idiomáticos, sintaxis cruzadas y juegos de palabras que creó Marcos Mundstock para Les Luthiers, grupo que integró desde su fundación en 1967 hasta marzo del 2019, cuando anunció su retiro por problemas de salud relacionados a un tumor cerebral que se le había diagnosticado a inicios de ese año.


Tenías que leer para entender su fino humor lingüístico. Esa primera vez no supe por qué la gente se reía a carcajadas tras la presentación de Oblongo. Consulté mi diccionario.

Y entendí. Su voz y presencia eran el alma de cada actuación del grupo. Bastaba verlo, vestido de elegante traje negro y corbata michi, abriendo su infaltable folder rojo, para empezar a reírnos y pedir silencio para no perdernos ni una frase.

Redactor publicitario y locutor profesional, Mundstock será recordado como el eterno narrador de las hilarantes historias de Johann Sebastian Mastropiero, atribulado músico a quien la fortuna no alcanzó nunca a pesar de haber compuesto de todo, desde jazz y tangos hasta chacareras y melodías orientales, cantatas sinfónicas, blues, canciones rusas y baladas pop.

Su talento para crear historias y combinar expresiones y grafías era el complemento perfecto para las ideas musicales de los demás Luthiers. Sus instrumentos eran las palabras y, por supuesto, la voz.

En las etapas más modernas del grupo destacaron sus divertidos diálogos con Daniel Rabinovich, quien falleciera en el 2015, a los 71 años de edad. Esa voz acajonada y grave ya no será más escuchada por los fieles adictos al culto repertorio de estos entrañables y adorablemente locos músicos, actores, cantantes y humoristas argentinos. La vida de Marcos Mundstock se apagó el pasado 22 de abril, poco antes de cumplir 78 años.