OPINIÓN | Jorge G. Solís: El esperpéntico proyecto de ley de la segunda reforma agraria (I)

“La reforma agraria de Juan Velasco Alvarado resultó un fracaso, el modelo de las cooperativas agrícolas, las SAIS, fueron un fiasco, a despecho de lo que sostiene Francke”
12 Agosto, 2022
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El Señor Castillo en los estertores premorten de su gobierno, pretende impulsar un proyecto de Ley para una “segunda reforma agraria”, teniendo como principal eje, limitar la propiedad de las tierras agrícolas. Propuesta con un sabor y tufillo extra muros; en efecto, en un artículo anterior, que publiqué en esta misma columna con fecha 23 de julio del año 2021, frente al anuncio del entonces presidente electo, sobre esta monserga socializante, señalé entonces:

…” Veamos el caso de Bolivia, para tratar de develar el trasfondo de dicha propuesta, a la luz del “efecto espejo”. Al instaurarse la nueva Constitución, que funda el Estado Plurinacional de Bolivia, se limitó la propiedad de la tierra a 5,000 hectáreas y se impulsó un proceso de distribución y redistribución de tierras; para el efecto, se creó el INSTITUTO NACIONAL DE REFORMA AGRARIA (INRA) y el Viceministerio de tierras, inspirado en la filosofía de evitar el modelo agrario de acumulación capitalista. Hoy en día, la poderosa Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), exige al gobierno de Luis Arce la nacionalización de tierras.

La reforma agraria de Juan Velasco Alvarado resultó un fracaso, el modelo de las cooperativas agrícolas, las SAIS, fueron un fiasco, a despecho de lo que sostiene Francke. No se logró el propósito, por el abandono en inversión, tecnología e inversión, el campesino sigue siendo pobre; en fin, son lecciones de la historia que no se deben repetir…”

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Hoy día, tras el anuncio del proyecto de marras, ratifico lo expresado. Claro está, lo que se pretende es hincar en las heridas profundas, subyacentes por el abandono del agro; cuya crisis, precisamente se agudizó con este gobierno y su predecesor, para soliviantar a las masas campesinas y enfatizar las contradicciones, apelando como estratagema al caos para aferrarse al poder ¡EL MONO CON METRALLETA!

Para demostrar mi tesis me remito a los hechos: En julio del 2020 se creó FAE AGRO como Programa de Gobierno Nacional para el Financiamiento Agrario con un fondo de 2,000 millones de soles, destinado a la campaña agrícola 2019 – 2020, solo se colocó el 2.3%, dejando a su suerte a cientos de miles de pequeños productores básicamente de la agricultura familiar, que representa el 97% de las 2.2 millones de unidades agropecuarias existentes (MINAGRI 2015); luego, se anunciaron otras medidas para capitalizar a dicho sector, sin ningún impacto, por la carencia de política y capacidad de gestión.

Es más, para poner la cereza en el dulce, frente a la crisis alimentaria mundial, como consecuencia de la pandemia, la invasión de Rusia a Ucrania, la enrevesada cadena de suministros, que han originado la escasez y descomunal incremento de los fertilizantes. El gobierno ha fracasado reincidentemente en la adquisición de urea para salvar la campaña agrícola 2021-2022, por el manejo corrupto de las truncas licitaciones; cuando no, por incapacidad y falta de gestión, lo que redundará en menor producción. Por lo pronto, se estima que la producción de arroz este año caerá 7% y de papa 30%.

El próximo año será más álgido, originando desabastecimiento en los mercados, incremento de la inflación y miseria en el campo

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