OPINIÓN | Jiame O. Salomón: “Repensar el Perú”

Bueno que hayan afirmado que ahora sí les preocupará el ser humano y que pondrán energía y voluntad para escuchar a la gente.
26 Julio, 2020
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La suspensión cuántica en la que está el Estado ocasionada por la pandemia, por la baja efectividad de las medidas del Ejecutivo, gobernadores y alcaldes, y, por el ruido político generado desde el Congreso, no permite mejorar la salud mental de muchos peruanos afectados por la crisis económica y social, y menos que el Perú despegue.



Los trastornos del confinamiento incluyen a ciertas autoridades que deambulan subyugados ante el poder que ostentan, que con ignorancia generan caos, que con rutinaria inacción decoran cifras y que, tejiendo sus telarañas, comunican sin verdad; ello hace difícil evidenciar la certeza de sus medidas, pero sí maximiza la desconfianza.

Cuando una persona recibe una instrucción del jefe, se espera que la cumpla o que informe si no puede hacerla. Claro ejemplo es lo visto en la Región Arequipa donde, ante el in- cremento de fallecidos y descoordinaciones, se evidenció que el ministro encargado estuvo en otra (bien en otra) y, después de admitir su falta el gobierno intervino directamente a través de un decreto de urgencia.


Bueno que hayan afirmado que ahora sí les preocupará el ser humano y que pondrán energía y voluntad para escuchar a la gente. Consideren que, ese, es un trabajo compartido con los ministros y demás entidades del Estado.

Esperemos que el mensaje presidencial sea más humano y realista… no sobre simples números; que de él se desprenda una estrategia con planes de acción que busquen el equilibrio entre economía, trabajo, salud y alimentación de los peruanos; que genere compromiso colegiado entre Ejecutivo, Legislativo, gobernadores y alcaldes en aras de sacar el Perú adelante; y, que a partir de el por ser de interés nacional, comuniquen en equipo y con verdad en la mano y en la lengua.

Que el apagón económico (y posible shock reactivador) permita repensar sobre ¿qué país queremos dejar?; que trabajen con el Acuerdo Nacional para elaborar políticas de Estado y que construyan puentes de diálogo con la sociedad (formal e informal) que genere valor social.

Para que el Estado asegurase salud, educación y alimentación, requiere que las personas recuperen un puesto de trabajo, eliminar la corrupción, reducir el nivel de desconfianza y estrés, y que volvamos a confiar en los gobernantes.

Ello solo será posible con cambios estructurales y un equipo competente que, con la bandera y corazón en la mano, desee incrementar la productividad de los individuos, de las organizaciones públicas y privadas y, de la nación. El Perú lo merece, trabajemos por él.