OPINIÓN | Jaime O. Salomón: El pájaro Inti y los Ronin

Hoy, no hay quien les susurre al oído qué hacer, qué decir y cómo actuar...
4 Noviembre, 2018

POR: JAIME O. SALOMÓN*
Hoy, no hay quien les susurre al oído qué hacer, qué decir y cómo actuar. Falta alguien que maneje el rebaño. En ese escenario, ¿qué harán los egocéntricos, colectivamente frustrados, vehementes y hasta inmaduros, obstruccionistas y amorales? ¿Qué podrán hacer las personas sin jefe?
Desde épocas ancestrales, las personas que ostentan el poder recibían susurros: qué decir, qué hacer y cómo actuar. Se requiere gente competente que no se emborrache con el poder, que sigan ideales y que, con convicción, dirijan sus organizaciones.
En un partido político se sigue una ideología. Pero en realidad, a la fecha, no hay partido con ideología, por lo que los seguidores siguen solo a la persona de turno.
Pareciera necesario trasladarse a épocas pasadas para entender nuestra realidad.
La cosmología actual nos podría dar una explicación a través de un paseo al panteón de las divinidades, de mitos que existen en Perú y en Japón.
El dios Wiracocha, que solía intervenir en épocas de crisis, tenía un asistente (el pájaro Inti) conocedor de la actualidad y del futuro, quien le sugería caminos a seguir, siendo él quien finalmente decidía y guiaba a su gente.
Los samuráis en Japón tenían un código de honor y gran respeto hacia su jefe. Juntos analizaban la realidad. A la muerte del jefe, tenían la opción de ser parte de otro grupo o de ser guerreros sin jefe, en cuyo caso se convertían en Ronin.
Los libros El arte de la guerra de Sun Tzu (s. IV a.C.) y Los cinco anillos de M. Musashi (s. XVII d.C.) son tratados clásicos de estrategia que ayudan a entender el cómo se perfecciona el propio estilo a través del estudio de los oponentes, pero respetando sus creencias, ideales y convicciones.
La presencia de ronins en nuestra política, la falta de conciencia del poder que tuvieron y las imperfecciones de otros, están atentando sobre los valores nacionales y modificando la cultura.
Aun sin cabeza siguen actuando, basándose en el último recuerdo de vida, cual pavo de Navidad. Después de la resignación vendrá la parte agria; no se quedarán tranquilos con ese sabor en boca.
Siempre se requiere de un líder y de seguidores. El primero recibe asesoría de expertos sobre temas estratégicos, para poder guiar la organización y a sus seguidores.
Se requieren cabezas que respeten la institucionalidad de poderes y la gobernabilidad, por el bien de la democracia. El Perú está sobre todas las cosas.
Trabajen por él.
*PhD, analista político