OPINIÓN | Jaime O. Salomón: “Desafío inteligente”

"Evidente que no le conviene ni al Estado (que gasta más de lo necesario), ni a los peruanos (que terminamos pagando esas ineficiencias)".
28 Junio, 2020
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¿Compraría Usted un bien o un servicio solo conociendo el valor aproximado? Los ciudadanos y las empresas pedimos saber exactamente cuánto nos costará lo que queremos adquirir; pero el Estado no.



Deben modificarse los actuales protocolos que usa el Estado para para asignar valor a cada obra y servicio. Las viejas costumbres han llevado a que el sistema público no sea el apropiado y que, más bien, permita que algunos “aperturen puertas falsas” hacia su bienestar (personal o grupal).

Evidente que no le conviene ni al Estado (que gasta más de lo necesario), ni a los peruanos (que terminamos pagando esas ineficiencias). Y no es desconocimiento de la realidad o falta de conocimientos; es más un sistema a la medida de pocos basado en títeres de la vieja política.


¿Cómo es posible que entre Estado y clínicas privadas hayan fijado un precio único de 55,000 Soles para atender a los pacientes Covid19? ¿Cómo fijan precios de obras o servicios solo utilizando referencia de postores que terminarán ganando?

¿Cómo es posible que arranca Perú no sea claro en qué beneficio generará (es más del “arranca comisionitis” para el grupete y un aviso de “arráncate” para los peruanos)? No más vacas flacas en el campo y vacas gordas en los escritorios. No den más pie a la corrupción colegiadamente enquistada.

Que la pandemia sea la excusa para un punto de inflexión para reducir los gastos no necesarios y ser transparentes, cerrando las puertas de la corrupción.

Desafío inteligente sería: Asignar presupuesto en función a los habitantes por región y a las brechas existentes; priorizar los proyectos por región en base al impacto real sobre la población; elaborar un buen análisis para cada proyecto (bien o servicio): especificaciones técnicas y planos a detalle; calcular la relación de partes a cotizar; investigar mejores precios unitarios para cada componente; elaborar el expediente técnico con metrados exactos y los mejores costos reales; calcular el costo real; con ello elegir quién lo realizará (unidad ejecutora del Estado o por concurso) asegurando que las empresas que se presenten sean de primer orden, con experiencia previa exitosa sobre el rubro a contratar, o con unidades ejecutoras del Estado (Ejecutivo, Gobiernos Regionales, Provinciales y Locales) que si cuenten con personal idóneo: ello antes de transferir los fondos; incluir en los contratos cláusulas anticorrupción e integridad (incluyendo al personal del contratado y del contratante); y, con supervisión previa de la Contraloría, dando conformidad a las subgerencias anteriores.

La reducción de gastos innecesarios será un desafío inteligente, cerrando la brecha económica, permitiendo mejorar la economía regional y nacional, así como asegurar la salud, la educación, el trabajo y la alimentación de todos los peruanos. Trabajen por y para el Perú.