OPINIÓN | Jaime O. Salomón: “Crisis de la verdad”

Es fácil reconocer a las personas que sí están preparadas para dirigir, gestionar, controlar, planificar; y, por ende, manejar el poder.
9 Marzo, 2020
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El Dr. Loeb, director del Instituto de Astronomía de la Universidad de Harvard, explicaba la existencia de seres inteligentes en el universo basado en el concepto de “modestia cósmica”, es decir, que es arrogante suponer que estamos solos en el Universo.

Y no se trata de cualidades escondidas; es fácil reconocer a las personas que sí están preparadas para dirigir, gestionar, controlar, planificar; y, por ende, manejar el poder. Pero la inteligencia está sobrevalorada; se piensa que radica en el cerebro de todos los humanos, cuando realmente es un problema para las naciones cuando ciertos seres –disque humanos– controlan las naciones. Sí, control y poder con ausencia de bulbo raquídeo.


Históricamente, las necesidades del pueblo no han sido las de las autoridades de turno. Ya en el siglo XXI el poder vigente se trataba de la red de amigos –de confianza o de lo ajeno– que dirigen los cauces del Estado hacia las arcas comunes. Así, el desorden existente lo fabrican a propósito para crear una “crisis de la verdad”, con falta de balance de poderes y exceso de acciones que generen popularidad cortoplacista, por las que la Nación no avanza.  Atentos que la población sí tiene bulbo raquídeo.

El statu quo no es la solución. Ministros cuestionados, funcionarios con denuncias, autoridades con procesos pendientes (durmiendo desde 2017 en las comisiones: acusaciones constitucionales y levantamiento de inmunidad), directorios acéfalos por casi un mes, autoridades apagando incendios a diario en lugar de generar políticas públicas duraderas, entidades del Estado con gobiernos paralelos y matriciales, para sus fines.

Para Paul Krugman, Nobel de Economía 2008, si se elimina la crisis de la verdad lograremos que a la gente le importen las mentiras y a no ser vulnerables a las creencias que nos resultan convenientes; pero gran parte de la gente no lo hace.  Y en política es peor, la honestidad es una virtud que parece haber desaparecido de la vida pública. Y afirma que “si las personas son políticamente estúpidas es porque hay gente muy interesada en mantenerlas así”. Los peores parecen estar en el ápice estratégico.

Dejen de fingir que trabajan por el país; apliquen la Ley y el Reglamento de Salud Mental a los servidores públicos, aprobado hace unos días; demuestren con hechos que no permiten que la corrupción siga anidando en el Estado; sean sinceros consigo mismos y honestos con la población. Apuesten por un cambio de rumbo que permita el desarrollo del país y el éxito de todos los peruanos.

Trabajemos por el Perú.