OPINIÓN | Gino Pomar: “Fútbol nuestro: chicha o limonada”

7 Julio, 2020
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El fútbol peruano no parece ser ni lo uno ni lo otro. Es que no sabemos dónde estamos ni hacia dónde vamos. La Liga 1 del fútbol peruano reprogramó el reinicio del Torneo Apertura, que ahora será llamado Fase 1, para la primera semana del mes de agosto. Esto en medio de la pandemia que afecta el desarrollo de las actividades deportivas. El fútbol es la disciplina líder en el mundo, la que tiene más seguidores, la que despierta más interés y entusiasmo. Pero también, y por eso, es frecuentemente usado como un paliativo y distractor en problemas de naturaleza mayor.



El gobierno peruano en su lucha contra la pandemia alienta la vuelta del fútbol, y la Federación Peruana de Fútbol (FPF) cierra filas con ellos. Ciertamente que todos queremos la vuelta del fútbol, pero que sea de la forma más segura posible ¿Acaso estamos realmente en condiciones de asegurar un retorno de esa forma, de velar por la salud de los cientos de futbolistas que componen los 20 clubes que volverán a jugar la primera división, de los cerca de 2 mil trabajadores directos que entrarán en actividad con el reinicio del fútbol profesional?

Hace unos días el presidente de un importante club de provincias que se maneja de forma ordenada señalaba a esta columna que la FPF les ha ofrecido canchas para sus entrenamientos y movilidad para sus desplazamientos; mas no hospedaje ni alimentación a las 13 delegaciones de clubes de provincias que desde agosto deberán estar por lo menos 4 meses en Lima para disputar este reinicio de torneo. Sabiendo que el costo, en promedio, para una delegación de solo 30 personas -donde 23 sean jugadores y 7 miembros del comando técnico, médico y auxiliar- en algún hotel de Lima de mediana categoría, que incluya también la alimentación, no baja de 150 mil soles al mes. 600 mil soles por los 4 meses. Este es el presupuesto que la FPF no hace suyo frente a los clubes y el gran tema por resolver.


Mientras esto ocurre, algunos clubes arrastran problemas particulares como la “U” con sus administraciones concursales turnándose en el poder y en el daño que le hacen a la institución como cuando contratan a un entrenador sin tener la representación legal y cuando alquilan canchas para entrenar teniendo como propias más de 5; o como Binacional de Juliaca, reciente campeón de nuestro fútbol que se acogió a la suspensión perfecta de labores despidiendo a sus trabajadores para luego pedirles que regresen a entrenar, ¿en qué quedamos? También está Municipal que espera resolver sus problemas del pasado, presente y futuro vía un contrato con un inversionista que ellos reclaman sea con inversión y no con préstamo. Hay de todo en nuestra fauna futbolera. O somos serios o no, porque hasta para ser chicha o limonada debemos serlo bien.