OPINIÓN | Giancarla Di Laura: “Santiváñez en el Elíseo”

19 Enero, 2020
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Para los conocedores de la poesía peruana, el nombre de Róger Santiváñez no es en absoluto indiferente. Nacido en la norteña Piura en 1956, el poeta dio un giro revolucionario a su escritura con la publicación de su cuarto libro, Symbol, en 1991. Entonces tenía 35 años y pasaba por una experiencia “maldita” con las drogas. Antes había fundado él solo el ya consagrado Movimiento Kloaka (1982-1984), un colectivo de escritores, músicos y artistas plásticos que removió los cimientos del “establishment” cultural limeño por sus polémicas declaraciones sobre la literatura local y por su estilo, calificado por algunos periodistas como “punk-lorcho”. A Alejandro Romualdo, por ejemplo, los Kloaka lo tildaron de “más pesado que un tanque ruso”, y a Jorge Pimentel, líder de la segunda etapa del anterior Movimiento Hora Zero, lo marcaron con un fulminante “gritoneas en el Queirolo y lloriqueas en el regazo del sistema; animador hz, eres el ‘belmont’ del 70”.

Estos manifiestos sulfurosos les ganaron numerosos enemigos, incluso hasta el día de hoy. Los detractores de Kloaka pululan por algunos medios periodísticos sin acertar con una fórmula que elimine al MK del centro del canon ochentero. Y es que a la obra de Santiváñez se suman las de Domingo de Ramos, José Alberto Velarde, Dalmacia Ruiz-Rosas, José Antonio Mazzotti, Mary Soto y otros miembros y amigos de Kloaka que han contribuido a nuestra tradición con excelentes poemarios.

Symbol, de Santiváñez, como dije, significó el giro de su autor por los recovecos del estilo neobarroco, incluso antes de la consagración internacional del neobarroco cubano y argentino, que desplazó el centro de atención de una poesía conversacional ya bastante retorizada luego de treinta años de vigencia hacia nuevas formas, más complejas y menos “comunicativas” de la creatividad verbal.

En ese sentido, y con sus libros posteriores, como Cor Cordium (1995), Eucaristía (2004), Amastris (2007), Labranda (2008), Roberts Pool Crepúsculos (2011), Virtu (2012) y otros, llega a su última entrega, Elyseum, publicado a fines del 2019 en los Estados Unidos por el activo sello Axiara Editions, que dirige nuestro gran narrador Eduardo González Viaña.

Elyseum (título que se refiere al paraíso de los hombres buenos y virtuosos, según la mitología griega) es una colección de 37 poemas distribuidos en cuatro secciones que aluden a las estaciones del año. Así, el libro comienza con la sección “Picnic House”, en alusión al verano en Nueva Jersey, donde vive Santiváñez y las ninfas pasean su frescura haciendo que el poeta rememore a su conocido personaje “Rosa Roja”, musa-amante que hizo su aparición desde el ya mencionado Symbol y sobre todo con el erótico Cor Cordium.

El Elyseum de Santiváñez (título que curiosamente coincide con el de una película de ciencia-ficción con Matt Damon, Jody Foster y Diego Luna, estrenada el 2013) confirma el estilo neobarroco-lírico de Santiváñez y algunos de sus conocidos recursos, como las aliteraciones, la ruptura de palabras entre versos para crear neologismos, el uso del símbolo “&” propio del inglés, y palabras en la lengua de Whitman que despiertan sonoridades novedosas. Sin ser el mejor ni el más audaz libro del poeta, su lectura es agradable y destaca por encima de muchas otras publicaciones literarias del 2019 por autores nacionales. “Siempre en poesía”, como le gusta decir al autor.