OPINIÓN | Giancarla Di Laura Morales: El 11 de setiembre de la literatura peruana

Para los latinoamericanos, el 11 de setiembre simboliza una desgracia anterior: el derrocamiento del gobierno democrático de Salvador Allende en Chile.
15 Septiembre, 2019
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Se recordó hace pocos días a nivel mundial la desdicha que trajo el 11 de setiembre del 2001, cuando militantes de Al Qaeda estrellaron tres jets sobre el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, dejando un saldo de más de tres mil muertos en un solo día. Por supuesto que este acto –condenable desde todo punto de vista– tiene también una explicación: la reacción de grupos radica­lizados frente a la presencia militar norteamericana en Medio Oriente, que desgra­ciadamente solo se ha in­crementado hasta el punto de dejar cientos de miles de muertos en la prolongada guerra que siguió en Iraq y Afganistán.

Pero para los latinoame­ricanos, el 11 de setiembre simboliza una desgracia anterior: el derrocamiento a sangre y fuego del gobier­no democrático de Salvador Allende en Chile por las fuer­zas más reaccionarias del ejér­cito de ese país en 1973, tam­bién con el apoyo logístico y propagandístico del gobierno de Richard Nixon, luego de meses de un agresivo boicot económico que asfixió al país y provocó una gran inestabi­lidad social. El golpe de Pino­chet significó el inicio del mo­delo económico neoliberal en América Latina, tomando a Chile como un laboratorio de los llamados “Chicago boys” entrenados por el eco­nomista Milton Friedman, uno de los ideólogos de la economía del libre merca­do y el desmantelamiento del estado de bienestar. En Estados Unidos e Inglaterra, Ronald Reagan y Margaret Thatcher se encargaron de hacer lo propio durante los años 80. Y en el Perú sufrimos un proceso semejante desde la dictadura del “felón” (así lo llamó Jorge Basadre) general Francisco Morales Bermúdez (1975-1980), y luego han se­guido décadas de lo mismo, especialmente desde la dicta­dura civil de Alberto Fujimori (1990-2000). En conclusión: el neoliberalismo en Améri­ca Latina entró con botas y bayonetas.

Por eso quiero traer otra vez a la mesa las opiniones de nuestro premio Nobel Ma­rio Vargas Llosa o Marqués de Vargas Llosa, como también es conocido, sobre el golpe militar en Chile. Justamente hace un año declaraba que: “Los desórdenes, tomas de tierras y de fábricas, la vio­lencia desatada por aquellas masas que querían ‘dar el salto cualitativo’ hacia el estatismo, el colectivismo, y convertir a Chile en una segunda Cuba, aterraron a buena parte de la sociedad chilena, y eso creó un estado propicio para el golpe militar y ese período terrible de la historia chilena”.

Así como suena, parece muy lógico, pero el Marqués soslaya astutamente el largo trabajo de socavamiento de la economía chilena y el te­rrorismo blanco practicado por Washington para echarse abajo el gobierno democrático de Allende. Y claro, se trata, a la larga, no de justificar el gol­pe (que el propio Marqués ha condenado) sino el sistema económico montado a partir del golpe.

Lo triste es que muchos de nuestros escritores han segui­do a pie juntillas los dictáme­nes del Marqués y lo celebran como el non plus ultra de la literatura peruana, siendo un autor muy desigual y hasta con libros bastante medio­cres, amparado, eso sí, por los grandes consorcios editoriales  del mundo hispánico. Esos mismos consorcios avalan a determinados escritores peruanos que brillan por su silencio frente a las incohe­rencias del modelo econó­mico vigente y se refocilan por el carnaval mediático (festivales, ferias, entrevis­tas, viajecitos) montado a su alrededor.

Todo parece indicar que, en el Perú, nuestro 11 de se­tiembre se dio en la esfera intelectual, y aún nos esta­mos doliendo. Cuán poca conciencia crítica queda entre nuestros “literates”.