OPINIÓN | Giancarla Di Laura: Kloaka sacarronchas

Un libro que dará qué hablar.
16 Junio, 2019
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En flamante edición del sello Hipocampo y de la Universidad Nacional de Piura aparece en Lima el volumen Arena, asfalto y memoria: Kloaka 1982-1984, recopilación de entrevistas y poemas del afamado grupo literario que remeció los cimientos del “establishment” cultural peruano en los inicios de la década sangrienta de los 80. Lleva un enjundioso ensayo introductorio del compilador Julio Alexis León, investigador de larga trayectoria, coetáneo del grupo y actualmente profesor universitario en Nueva York.

León emprendió la paciente tarea de ponerse en contacto con todos los miembros de Kloaka, tanto los sobrevivientes como los expurgados, para ofrecer un material valiosísimo que algunas aproximaciones anteriores obviaron, como el revelador e hilarante “Parte de expulsión” de enero de 1984.

Según se recordará, Kloaka se fundó en setiembre del 82 bajo la iniciativa de cuatro escritores: Róger Santiváñez, Mariela Dreyfus, Edián Novoa y Guillermo Gutiérrez. Luego se integraron otros como Domingo de Ramos, José Alberto Velarde, Julio Heredia, Mary Soto y el pintor Carlos Enrique Polanco. Durante su primera etapa (hasta el mencionado “Parte de expulsión”) contó con el apoyo de los “aliados principales” José Antonio Mazzotti y Dalmacia Ruiz-Rosas, que luego, en el 84, pasaron a integrarse al grupo como miembros fundamentales de su “Instancia Suprema”.

¿Qué quería Kloaka? Pues, en un medio donde los intelectuales solían callarse ante la inminencia de la “guerra sucia” y prolongaban el gusto por un arte acartonado y complaciente, los poetas de Kloaka fueron directos en su denuncia social y se burlaron vitriólicamente de las vacas sagradas de nuestra literatura.

¿Chiquillada? Tal vez, pero una chiquillada que ha dejado excelente poesía, por ejemplo en la obra de Santiváñez, de Ramos, Mazzotti y Dalmacia Ruiz-Rosas, por lo menos. También nos ha dejado un ejemplo de coraje y lucidez que ningún grupo literario posterior ha sabido mostrar.

El volumen de Julio León cumple con rescatar esos aspectos de Kloaka, sin ocultar las tensiones internas que, como es lógico en cualquier grupo, sobre todo en uno de marcada inspiración anarquista, aparecen para evitar el adocenamiento que han mostrado otros colectivos poéticos que ya llevan más de cuarenta años repitiendo los mismos lugares comunes de su juventud o, simplemente, los han traicionado.

El libro se divide en tres secciones: ensayo con antología, entrevistas a los once miembros de Kloaka y a los músicos y poetas periféricos, y un epílogo imaginario en que se encuentran otros miembros de la Generación del 80 en las calles de Manhattan. El trabajo, pues, tiene una vocación histórica que refleja la angustia y el dolor que se vivieron en aquellos años, pero también la esperanza y la afirmación por la vida.

Julio Alexis León nos ofrece un valioso aporte que supera, por su sinceridad, las versiones más edulcoradas de Kloaka aparecidas en España y los Estados Unidos. El libro se presenta en la librería Lancom de Miraflores el 24 de julio y nuevamente en el Instituto Raúl Porras Barrenechea el 2 de agosto, aprovechando la visita de Santiváñez y Mazzotti desde EEUU y de José Alberto Velarde desde Francia. Recomendamos que lleve su frasquito de Caladryl.