OPINIÓN | Eduardo González Viaña: Zambito Bruce

En su pobre conocimiento del país,  Bruce hace que el vocablo “provinciano” equivalga a no blanco, ignorante, pobre, retrasado e incapaz de asumir funciones políticas.
12 Junio, 2019
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Dos peruanos han hecho noticia recientemente por sus expresiones racistas, Phillip Butters y Carlos Bruce.

Los apellidos extranjeros no indican necesariamente ancestro étnico. Como se sabe, los dueños de tierras solían dar su apellido a los peones. Además, el derecho de pernada y la violación fueron causantes de muchos cruces raciales.

En el Perú los únicos “blancos” que pueden estar seguros de su color blanco son los albinos.

Lo que pasa en el Perú es que somos un país mestizo resultado de la conquista española, la misma que estableció una pirámide social en la que los menos o sea los españoles dominaban sobre los más, o sea los mestizos, negros e indígenas.

Y por esta razón, con el fin de conseguir estatus, privilegios y respetabilidad, todo el mundo quiere “blanquearse”. Para “blanquearse” los mestizos cholean a todo el mundo y, en este último caso, lo “provincianean”.

Para Bruce el término “provinciano” es opuesto a “blanco” como supone él. Mirar bien y mirarse bien le haría enterarse de que tanto en lo que él llama “provincias” como en Lima, hay blancos, negros, mestizos, mulatos, noteconozco, zambos e indios…

O zambitos lavados como el propio Bruce.

En su pobre conocimiento del país,  Bruce hace que el vocablo “provinciano” equivalga a no blanco, ignorante, pobre, retrasado e incapaz de asumir funciones políticas, culturales o sociales de importancia.

Eso no es exacto. Desde hace ochenta años, el 92 por ciento de los presidentes peruanos tienen raíces “provincianas”. Comencemos por Manuel Prado cuyo padre el huanuqueño Mariano Ignacio asaltó palacio en el siglo XIX. Y podemos seguir con el arequipeño Bustamante y Rivero, el tarmeño Manuel Odría, el hijo de arequipeño Fernando Belaunde, el piurano Velasco Alvarado, el presidente de la Asamblea Constituyente, el trujillano Haya de la Torre, el cusqueño Valentín Paniagua, el ancashino Alejandro Toledo, el moqueguano Martín Vizcarra.

Y no sigamos hablando pues llegaríamos a los creadores de cultura como el arequipeño Mario Vargas Llosa, el moqueguano José Carlos Mariátegui, los liberteños César Vallejo y Ciro Alegría, el andahuaylino José María Arguedas, la abanquina Chabuca Granda, la cusqueña Clorinda Matto de Turner, el chiclayano Enrique López Albújar o el pisqueño Abraham Valdelomar, que son la mayoría.

El Perú es una nación puesta de cabeza. Lo más patético son gente como Phillip Butters y Carlos Bruce, un machihembrado de orígenes étnicos, que se esmera en mantener estereotipos inventados por ignorantes.