OPINIÓN | Eduardo González Viaña: El castellano De flor en floor

No te pierdas la columna de Eduardo González Viaña
8 Junio, 2022
https://i0.wp.com/exitosanoticias.pe/v1/wp-content/uploads/2022/06/floor-flor-exittosa.jpg

¿Tú sabes en qué se parece un ascensor a una mariposa?

–En que la mariposa va de flor en flor y el ascensor también va de ‘floor’ en ‘floor’.

No me acuerdo dónde escuché este diálogo. ‘Flor’ y ‘floor’ (piso) sirven en este caso para hacer un juego de palabras, pero traen a la memoria la existencia de un híbrido llamado spanglish, que ha puesto los pelos de punta a más de un purista del castellano o del inglés.

No, el spanglish no es un idioma, sino una mezcla heterogénea de sintagmas y voces procedentes de una y otra lengua, sin pretensión de gramática y cuyas expresiones son múltiples y diferentes de acuerdo con cada una de las comunidades norteamericanas, y no hay posibilidad alguna de que adquiera la transparencia de una lengua ni su condición de comunicadora universal.

En mil años, el castellano ha sobrepasado airoso las invasiones germánicas, la conquista árabe y su propio dominio sobre el Nuevo Mundo sin que las estructuras gramaticales se hayan alterado mayormente. Una de las razones por las que amo este idioma mágico es su burlona estrategia para resistir los cambios de la historia.

Quizás te interese leer: Comisión del Congreso citó al nuevo ministro de Agricultura, Andrés Alencastre

Vivo ahora en España. Durante mis años como catedrático en Estados Unidos, he sido testigo de su avance imparable. Una alumna en Oregón me preguntó si en América Latina hablamos mejor o peor que en España, y yo recordé a Borges, quien decía que: “No he observado que los españoles hablaran mejor que nosotros. Hablan en voz más alta, eso sí”.

Y nosotros estamos ahora haciendo lo mismo. Los hispanoparlantes hablan cada día en voz más alta en Estados Unidos. La presencia física y sus realizaciones en todos los terrenos le han quitado al idioma su anterior condición de invisible, y los padres hispanos ya no temen que sus hijos lo hablen, ni que sean discriminados por esa causa.

Los fundadores de Estados Unidos, por lo demás, todavía no sabían roncar con marcialidad en las noches porque el llamado ‘sueño americano’ no fue una invención de ellos, sino una promesa de diversidad, tolerancia y libertad surgida de la convivencia entre la gente de todo el mundo que ha llegado en estos siglos y sigue llegando a esta nación de inmigrantes. Y por todo esto, el español se expande aquí, tímido, mágico y bello como una mariposa que va de flor en flor y de floor en floor.

Síguenos en redes sociales