OPINIÓN | Eduardo González Viaña: “Días de radio”

"... recientemente he escuchado dos de las radios que poblaron con recuerdos e historias asombrosas los días más mozos de mi vida".
3 Marzo, 2021
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¿Por qué no recordar en este tiempo de reclusión y de Netflix, los días de la radio?


“Ábrense las puertas sonoras de la radionovela Ace para llevar a ustedes la emoción y el romance de un nuevo capítulo”.

Hablo de la radio y de sus días, que en mi pueblo fueron más bien noches porque no había servicio eléctrico diurno, y recuerdo esos tiempos porque recientemente he escuchado dos de las radios que poblaron con recuerdos e historias asombrosas los días más mozos de mi vida. Por coincidencia, también he hablado con dos amigos que las personifican. Me refiero a Carlos Burméster Landauro, de Radio Libertad de Trujillo, y Enrique Córdoba Rocha, de la Cadena Caracol de Colombia.


La Cadena Caracol de Colombia inventó para mí el concepto de América Latina porque en el soleado puerto del Pacífico donde transcurrió mi infancia, Pacasmayo, el largo desierto borraba las voces emitidas desde Lima y desde cualquier otro lugar del universo, pero no las de Caracol.

Sus ondas saltaban montañas inmensas, esquivaban los vientos del bosque, seguían el curso de los ríos y se internaban en el desierto para llegar hasta nuestros oídos como la confirmación de que existía una América loca y apasionada en la que habíamos tenido la suerte de nacer.

En Miami, hace algunos años, le pregunté a Enrique Córdoba de cuándo venía su vocación y me enteré que era algo genética. Su padre era profesor y recitador, y tenía una memoria tan gigantesca que a veces declamaba durante varios días.

Con Carlos Burméster Landauro, de Radio Libertad en Trujillo, la maravilla del web nos permite explorar el Museo de Voces en el que se han quedado grabadas -repitiéndose hasta la eternidad y la afonía- las palabras que dijo Hemingway en su visita a Trujillo, así como las que pronunciaron centenares de otros personajes a lo largo de la segunda mitad del siglo veinte.

El doctor Burméster, su padre y el fundador, leía las noticias, las comentaba con mucha gracia… y de repente comenzaba a despertar a sus hijos: “Carlitos, ya es hora de que te levantes y lustres tus zapatos con Nugget”. “Nenita, ¿a qué hora vas a tomar el desayuno, hijita? Supongo que te estarás lavando la cara con Camay, el jabón de las reinas de belleza”.

Tengo que terminar porque “burbujita, burbujita, burbujita de la Sal de Uvas Picot. Cuando alguien tiene mala digestión, al instante burbujita entra en acción”.

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