OPINIÓN | Eduardo González Viaña: “Corín Tellado en tiempo de pandemia”

"Vender 400 millones de ejemplares la hizo ser declarada por la UNESCO como la más leída después de Cervantes. -Usted, caballero. Confiese que también la leyó".
12 Agosto, 2020
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La mayoría de los clubs de lectores son clubs de lectoras. He visitado 86 en Estados Unidos, 36 en España y 21 en el Perú, y en todos los casos calculo que el 90 por ciento de los socios eran mujeres.

Por otro lado, el novelista más prolífico de habla española es una novelista: Corín Tellado. La escritora asturiana (1927- 2009) publicó alrededor de 5 mil novelas que fueron traducidas a 27 idiomas.

Vender 400 millones de ejemplares la hizo ser declarada por la UNESCO como la más leída después de Cervantes. -Usted, caballero. Confiese que también la leyó.

Ante Corín Tellado, los varones de mi generación solo tenemos dos caminos. El primero es confesar honestamente que la leímos, y amenguar el efecto de esa revelación explicando que no había otra lectura además de “Vanidades” en la sala de espera del dentista.

El segundo es llevarnos a la tumba ese secreto. Para no tener que incluir esa confesión en mi testamento, declaro aquí solemnemente que leí a Corín, o más bien que devoré con avidez todo lo que de ella cayó en mis manos dentro de mi irrefrenable adicción juvenil a la lectura.

La primera novela de esta asturiana de Gijón data de 1946 y pertenece a una España hundida en la pobreza de postguerra. Es obvio que las españolas de entonces no conducían descapotables ni se convertían de pronto en prósperas y desinhibidas empresarias. Su invento –la nueva mujer española- se parece a ella.

Amanece de súbito conduciendo una empresa, manejando coches y dinero y negociando con los hombres mientras “prende largos pitillos y se envuelve en abrumadoras bocanadas de humo”…

Y, por cierto, no se divorcia, aunque el hombre que duerme a su costado sea un manganzón porque en la España de esa época y en nuestras naciones católicas esa institución no era permitida.

Pero, ella sí se separó y vivió sola y fue exitosa e impuso su voluntad, en juicio civil, contra la archipoderosa editorial Bruguera. Y volviendo a los clubs de “lectores”.

Ahora, se han convertido en virtuales y se han multiplicado en este tiempo de enfermedad. Acabo de recibir una docena de invitaciones a conversar por zoom sobre mi novela “El largo camino de Castilla” y todas las aceptaré. Además, mis editores de la UCV hacen un sustancial descuento a los clubs porque van a salvar al mejor de los mundos, el de los libros.