OPINIÓN | Dennis Falvy: “El futuro es y será por siempre incierto”

"Ya las cosas meteorológicas se han afinado en medio siglo. Pero si hay fallas, la prensa les da con todo, a pesar de brindar atenuantes".
27 Mayo, 2020
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El ser humano detesta la incertidumbre. Por ello, todos los dioses, ídolos, profetas o modelos económicos de hoy tienen éxito. Enfrentados a la incertidumbre, está predispuesto a creer hasta en mentiras con tal de sentirse seguros.

Mark Lilla del New York Times (https://www.nytimes. com/2020/05/22/opinion/sunday/coronavirus-predictionfuture.html) trata el tema. En finanzas la dicotomía es entre el riesgo y la incertidumbre.

Me temo que el coronavirus nos puso en el extremo. No hay proyección que valga. El post del NY Times dice muchas cosas incluso bíblicas, acerca de predecir el futuro.

Como que a los oráculos y profetas se les conminaba a ver la disposición de las estrellas, barajas de cartas, dados, una llama de vela, un tazón de agua aceitosa o el hígado de algunas ovejas a fin de planear batallas, predecir plagas y evitar matrimonios malos.

Fueron las sacerdotisas en el Templo de Apolo en Delfos en que había todo un protocolo para la predicción y el mensaje de Apolo, lo que luego interpretaría el profeta; lo más respetado.

Hoy persisten agoreros y chamanes y muchos les creen; incluso a los que muestran data estadística. Colocan en sus informes en letra chica los supuestos para los augurios, a veces en demasía y con márgenes de error.

Muchos no comprenden las notas al pie, y transmiten las estimaciones más llamativas. Y es que no tienen el riego de los antiguos, que si fallaban hasta les cortaban la cabeza.

Ya las cosas meteorológicas se han afinado en medio siglo. Pero si hay fallas, la prensa les da con todo, a pesar de brindar atenuantes. Hoy hay predicciones de todo tipo con el Covid-19.

Pero el futuro post-Covid no existe. Aparte de la biología del bicho, que estamos empezando a entender, nada está predestinado. El resultado de esas decisiones limitará entonces las opciones de reapertura de la economía de los diversos países o regiones.

Y aceptémoslo, estamos en total incertidumbre. Ni la vacuna es predecible, ni siquiera la segunda ola.