OPINIÓN | Carlos Jaico: ¿Qué queda hoy de las certezas del siglo pasado?

"Criticaba de paso la “destrucción creativa” de Joseph Schumpeter, lógica sobre la cual se sostiene la economía de mercado".
16 Abril, 2020
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Es la pregunta que se hacía el economista John Kenneth Galbraight en su libro “La era de la incertidumbre” de 1977. Para él, los capitalistas estaban seguros del éxito del capitalismo, los socialistas del socialismo, los imperialistas del colonialismo y las clases dominantes se sabían hechas para dirigir. Pero esas certezas llegaban a su fin debido a la complejidad de los problemas que –ya en su época– afrontaba la humanidad.


Ahora que enfrentamos una compleja pandemia, valdría la pena preguntarse, ¿qué queda de las certezas del siglo pasado? Al parecer muy poco. Galbraight era consecuente con las tesis de su libro “La Sociedad Opulenta” de 1958, donde prevenía sobre los riesgos de la sociedad de consumo, surgida luego de la Segunda Guerra Mundial. Adver- tía que este tipo de desarrollo reafirmaba el individualismo como realización personal, en desmedro de la realización colectiva.

Criticaba de paso la “destrucción creativa” de Joseph Schumpeter, lógica sobre la cual se sostiene la economía de mercado, donde nuevos procesos de innovación vienen a sustituir los existentes en una espiral sin fin. Los peligros de este modelo fueron también criticados en 1972, en el informe “Los límites al crecimiento” del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).


De clamorosa actualidad, este informe llega a la conclusión que, si continúa el crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental o la explotación de los recursos naturales, la tierra llegará indefectiblemente a su límite.

De donde, el crecimiento planteado por la sociedad de consumo, con recesión y desigualdad, no es sostenible. Oswaldo de Rivero hizo también sonar esta alarma en 1998, en su libro “El Mito del desarrollo”.

Y tuvo que ser una pandemia, planteando problemas inéditos e insolubles, que ha hecho tambalear el modelo de crecimiento, llegando a detenerlo abruptamente.

Algo así como un motor de Fórmula 1 lanzado a toda velocidad y obligado de parar, no porque pensaba detenerse en alguna parte sino porque explotó el motor.

Realidad obliga, el escenario post pandemia implica romper con las certezas del siglo XX. Y nos hace ver que los Estados deberán fortalecerse y sus mejores liderazgos adecuarse porque, principalmente, ya no será el libre mercado y su mano invisible, o las bolsas de valores las que guíen su crecimiento.

Con lo cual deberemos dar paso a la “creación transformadora” del siglo XXI, que nos permita transitar de una sociedad
de consumo a una de desarrollo sostenible, teniendo como bases la salud, la educación y la agricultura, con fortalecimiento de la ciencia y tecnología.