OPINIÓN | Carlos Jaico: “Hacia una ciudadanía de deberes y derechos”

"Así, tenemos la herencia de los precursores de la independencia, pero no hemos avanzado en la instrucción de los deberes y derechos del ciudadano".
28 Enero, 2021
https://exitosanoticias.pe/v1/wp-content/uploads/2021/01/jaico-Hacia-una-ciudadanía-de-deberes-y-derechos.jpg

Ahora que la nueva cuarentena ha sido decretada, leía en Twitter la pregunta: ¿y quién va a controlar que salgan una hora al día? Para el twittero en cuestión, existe la necesidad que al ciudadano peruano se le vigile para que cumpla. Pero ¿de dónde le viene esta idea? Al mismo tiempo, otra pregunta caía de madura: ¿el ciudadano no puede controlarse a sí mismo?


Esta vigilancia parecería ser necesaria, porque desobedecer a las normas se ha hecho cotidiano. Y es que muchas de ellas engorrosas, complicadas e ineficaces, obligan en ciertos casos al ciudadano a usar atajos que lo llevan por los caminos de la corrupción y el tráfico de influencias. Pero ¿por qué ir contra una directiva de salubridad pública? Se sabe que los contagios aumentan, que no hay camas UCI y que la vacuna tardará en llegar; pese a eso, ¿un policía nos debe obligar a no jugar con nuestra vida y la de los demás?

Este incumplimiento consciente de las normas hace referencia a las diferentes personalidades que pululan en nuestra sociedad: el “vivo” para quien desobedecer es un deporte y califica de tontos a quienes sí obedecen; el “anárquico” que no le hace caso a nadie y está en constante conflicto con la autoridad, y el “rebelde sin causa” que cree necesario discutir toda regla social que se le imponga. Esta tipología rompe abiertamente con el contrato social y Jean Jacques Rousseau para quien la ley es “la expresión de la voluntad general”. Y al parecer es en esta primera fase de la construcción social en que nos hemos detenido. No hemos avanzado hacia la segunda fase: la educación del ciudadano. Porque para cimentar una República es necesario instruir a nuestros hijos en las bases de la institucionalidad. El marqués de Condorcet, filósofo de la Revolución francesa, presagiaba las consecuencias de la falta de ciudadanía anunciando: “Hay que iluminar a los hombres para hacerlos ciudadanos porque, incluso bajo una Constitución libre, un pueblo ignorante es esclavo”. (Éloge de M. Franklin, 1790). Así, tenemos la herencia de los precursores de la independencia, pero no hemos avanzado en la instrucción de los deberes y derechos del ciudadano. Se ha obviado el necesario acento de la vida en común, en el interés común. Sin estos pilares, la sociedad peruana oscila de cuando en vez entre la anarquía y el populismo, sinónimos de intereses particulares. De allí que las decisiones del Estado parezcan ilegítimas, incluso cuando de nuestra propia vida se trata.


También puedes leer: OPINIÓN | Carlos Jaico: “Ausentismo y abstencionismo en democracia”

También puedes leer: OPINIÓN | Carlos Jaico: “El síndrome de Ulises”

También puedes leer: OPINIÓN | Carlos Jaico: “Nuevos horizontes para la democracia”