OPINIÓN | Carlos Jaico: “El feminicidio nos está matando a todos”

26 Diciembre, 2019
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Por cada feminicidio morimos éticamente como ciudadanos, y desvela nuestras deficiencias morales como sociedad. Contra este flagelo, veamos algunas acciones de urgencia que como país debemos implementar.

  1. Una tarea que nos debe caracterizar como sociedad es la de erradicar la subcultura del machismo, que se incuba ya desde el hogar fomentado por padres e incluso madres. Sociedad y familia perpetúan estereotipos que minimizan a la mujer (“es un trabajo para hombres”) y justifican la violencia (“qué le habrás hecho”), relegándolas al punto de hacerlas valiosas únicamente por su físico. Ante la ausencia de una escuela de padres, esta subcultura promueve hombres egoístas, con baja autoestima, sin personalidad ni amor propio, aptos a la violencia. Así, la ciudadanía y escuelas deben trabajar en erradicar las conductas machistas y de discriminación.
  2. Cada municipalidad debe tener de oficio un registro de mujeres en situación de separación o divorcio. Es allí donde se debe instalar la célula de emergencia, compuesta por psicólogos y trabajadores sociales expertos en gestión de conflictos, para reducir la violencia en la pareja, restableciendo el diálogo y ayudándoles a conciliar sus deberes familiares a futuro. La participación de las municipalidades debe venir a reforzar la línea 100 y multiplicar los Centros de Emergencia Mujer.
  3. Según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, el feminicidio tiene como escenario la casa de las víctimas o el domicilio que compartían con sus asesinos. Como estos casos requieren inmediata intervención policial, cada comisaría se debe dotar de un número telefónico de emergencia para que los ciudadanos reporten casos de urgencia. Asimismo, debe dotarse a cada mujer en peligro de un botón de pánico inalámbrico, que les permita alertar a su comisaría sobre un ataque inminente.
  4. Fiscales y jueces deben tener claro que poner en libertad al que atentó físicamente contra su pareja, significa darle una segunda oportunidad para asesinarla y que esta vez no fallará. Esta responsabilidad recae en ellos y deben ser sancionados por su pésimo análisis de la urgencia. Asimismo, estos casos no deben ser favorecidos con beneficios penitenciarios, siendo la agravante el solo hecho de haber sido pareja o esposo y dejar hijos en la orfandad.

5.            Los hijos son víctimas del feminicidio y necesitan tanto el apoyo psicológico, como la ayuda económica para sobrevivir esta tragedia. Es aquí donde se les debe conceder la tutela financiera del Estado hasta los 18 años. Esta es una deuda que debemos asumir como sociedad, por no haber podido salvarlos cuando se pudo.