OPINIÓN| Carlos Jaico: Comunidades indígenas: la resistencia contra el olvido y la globalización económica continúan

El esfuerzo por nuestro equilibrio ecológico, debe hoy permitir que a nuestra posición de país andino, podamos añadir la de país amazónico.
4 Julio, 2019
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Este 5 de julio se celebraron los 50 años de fundación de la Federación de Comunidades Nativas Yanesha (Feconaya). La comunidad Yanesha agrupa a 36 pueblos que viven en las regiones de Pasco, Junín, Ucayali y Huánuco.

Como la Feconaya, otras federaciones han visto el día en el Perú con la intención de protegerse físicamente, así como proteger su hábitat y territorio, donde numerosos líderes perdieron la vida por oponerse. La razón es clara. A lo largo de un siglo, organizaciones no gubernamentales, empresas, colonos andinos y europeos, religiones, sectas y otros grupos humanos han hecho de su territorio el lugar donde imperan el caos, las invasiones y la continua deforestación.

Para colmo de males, durante la década de los noventa llegaron los grupos terroristas que los forzaron a formar parte de sus filas, bajo la amenaza de asesinarlos. Fue gracias a la aguerrida resistencia de sus autodefensas que repelieron al enemigo y pacificaron la zona. Luego de todo este tiempo, recién ha llegado su identificación parcial como pueblos indígenas. Esto, obedeciendo a la Ley de consulta previa (Ley N° 29785) de acuerdo a la Ley del Derecho a la Consulta Previa de los Pueblos Indígenas u Originarios del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esta parte de la historia puede ser transpuesta a otra comunidad indígena del Perú y verán que los males por los que han pasado son idénticos. En suma, el Estado peruano cuya presencia aleatoria y preelectoral sigue dejando de lado a sus poblaciones indígenas.

La prueba es que la celebración de los 50 años de la Feconaya pasó desapercibida para el Estado. Consecuencia de la falsa ideología del “perro del hortelano” y su preocupación por la economía primario-exportadora, se olvida que estas comunidades han impedido –muchas veces con su vida– la deforestación de nuestra selva. Su cuidado del hábitat ha permitido que se conserven vastas áreas que ahora pueden ser reservas naturales.

Sin embargo, las generaciones pasan y Francisco Cuñivo, fundador de la Feconaya y uno de los primeros “corneshas” (líder elegido por las comunidades Yanesha), ve sus fuerzas fenecer frente a la globalización, el extractivismo y la pérdida de su identidad.

Este esfuerzo por nuestro equilibrio ecológico, debe hoy permitir que a nuestra posición de país andino, podamos añadir la de país amazónico. Esta visión conjunta nos debe llevar a priorizar las políticas de desarrollo sostenible, vitales para nuestras comunidades indígenas.