OPINIÓN | Carlos Jaico: “AFP: crónica de un colapso anunciado”

5 Febrero, 2020
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Fue José Piñera, ministro de Trabajo de 1978 a 1980 y hermano del actual presidente de Chile, quien puso en pie el sistema de Administración de Fondos de Pensiones (AFP) vigente hasta ahora en el país del sur. Siguiendo este ejemplo el Perú y otros países de América Latina privatizaron su sistema público de pensiones, en abierta contradicción con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Cuarenta años después, el sistema de AFP colapsa por sus propias condiciones de existencia al dirigirse a trabajadores con alto nivel de salarios, estabilidad en su empleo, certificada longevidad y gran conocimiento del mercado financiero. Así, tanto la Oficina de Normalización Previsional (ONP) como las AFP se aplican a trabajadores formales dependientes, lo cual deja de lado al 75% de la población económicamente activa que aún se encuentra en la informalidad.

Precisamente la OIT, en su informe “Revertir las privatizaciones de pensiones” (2018), pone en relieve las disparidades y desigualdades que este sistema crea para los pensionistas: el sistema de ahorro obligatorio, basado en una proyección de la vida activa del pensionista, implica mantener un empleo formal y estable durante 30 años, con un ingreso muy superior al mínimo vital que permita esa capacidad de ahorro. Solo así logrará acumular un fondo que permita una pensión vitalicia. Este sistema ha llevado a asfixiar las economías familiares en Chile, lo cual vendría a generar la onda expansiva en Perú, si se mantienen las mismas condiciones.


Una alternativa que ya se practica en algunos países, es el sistema de tres pilares donde se empiece con un “pilar básico”, aplicable a partir de los 18 años a trabajadores e independientes sea cual sea su ingreso, que cubra su mínimo vital tomando como fondo el Impuesto General a las Ventas (IGV). Sobre esta pensión básica, vendría el “pilar de refuerzo” como complemento al pilar básico, cubierto a partes iguales por empleados y empleadores. Finalmente, vendría el “pilar de capitalización voluntario” que es el ahorro según disponibilidad del trabajador y donde podrá optar por una AFP cuya rentabilidad para sus ahorros le permita aumentar su nivel de ingresos para su pensión. Este ahorro le podría servir como fondo propio para comprar una vivienda o podría retirarlo a primera requisición para el uso que le quiera dar.

Hoy, los cambios son necesarios y significa escuchar las voces de alerta de nuestra naciente clase media, la cual necesita consolidarse sin ser asfixiada con elevadas mensualidades para luego recibir, al final de sus días, ridículas pensiones.