OPINIÓN | Antero Flores-Aráoz: “Sin quejas que hay culpa”

"Ojalá que las medidas que se han vuelto a imponer sean pronto levantadas, pero para ello se requiere que la población sea responsable".
23 Agosto, 2020
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Nuevamente tenemos que estar confinados los domingos en nuestros domicilios, los de la tercera edad restringidos en las actividades fuera de los hogares y los paseos de los menores de 14 años, reducidos a la mitad.

La protesta por dichas medidas va en aumento, pero sin estar totalmente de acuerdo con el aislamiento dominguero, lo entendemos, aunque bien pudo permitirse la apertura de mercados, autoservicios y comercios, dado que reduciría la congestión de ellos otros días de la semana.

Decía que la medida gubernamental de regresar al confinamiento los días domingo, la entendemos, pues es una forma en que el Estado le hace conocer a la población que la irresponsabilidad de haberse expuesto a contagio del Covid-19, tiene sus consecuencias.

Estoy convencido que en ello hay corresponsabilidad entre el gobierno nacional y la población, el primero por los errores que se cometieron, que no voy a insistir en ellos, pues tampoco quiero ser partícipe del “apanado”.

La responsabilidad de buena parte de la población es, por no haber sido receptiva a la disposición de mantenerse en casa durante las horas del toque de queda, no haber guardado la distancia prudente entre las personas, no acatar las recomendaciones harto conocidas y haber concurrido a reuniones prescindibles o, no ponerse las mascarillas, así como también olvidar la indispensable higiene de manos y desinfección.

Ojalá que las medidas que se han vuelto a imponer sean pronto levantadas, pero para ello se requiere que la población sea responsable. He escuchado repetitivamente que el Estado no tiene derecho a confinarnos y que si es que nos contagiamos ello solo nos perjudica a nosotros.

Pues grave error, el Estado tiene que ver con el bien común y, que mis derechos y libertades están limitados por los derechos de los demás. En efecto, si llego a contagiarme, estoy poniendo en peligro de contagio a otras personas, con lo cual afecto a su salud, a lo que se agrega que el Estado tendrá en alguna medida que atenderme y, es más que probado, que no está en capacidad de hacerlo a todos los infectados, por más esfuerzos que se hagan para ello. Simplemente no estábamos preparados y todo lo que se haga será insuficiente, pero por supuesto, reconociendo los logros de EsSalud.

A los quejosos, que no faltan, hay que recordarles que tenemos que agradecer al Altísimo que estamos con vida: algunos en mejores condiciones de salud y económicas, para afrontar las crisis que nos aflige; que hay millones de personas que ni siquiera tienen agua para la higiene de manos y que tienen que hacer casi milagros para llevar el pan a sus familias.

No soy de las personas que andan pegadas a las redes, pero me llamó la atención un pensamiento que recibí y que es para reflexionar: “Pensé que el 2020 sería el año que conseguiría todo lo que quiero. Ahora sé que el 2020 sería el año que aprendería a valorar lo que tengo”.