OPINIÓN | Antero Flores-Aráoz: “Pacto programático”

"Es bueno precisar que la presentación de los planes gubernamentales es requisito establecido por ley y, así se ha venido actuando en las elecciones de los últimos tiempos".
2 Agosto, 2020
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Se ha levantado la bandera, para que las agrupaciones políticas empiecen la carrera, proyectándose para las elecciones de abril del próximo año, al haberse cumplido por el presidente Vizcarra, con la convocatoria, como lo manda la ley.

Con tal finalidad, los partidos, en caso de no tenerlos, prepararán sus planes de gobierno y, los que lo tengan tendrán que adaptarlos a las circunstancias que vivimos, como es el enfrentar las consecuencias sociales y económicas originadas en la pandemia del coronavirus que destroza nuestro país.

Evidentemente y, por lo antes señalado, como lugar común de los planes de gobierno, se tendrá que proponer las medidas adecuadas para mejorar nuestro sistema de salud, deficiente por cierto y, la recuperación de los puestos de trabajo que se han perdido.

Claro está, que cada agrupación propondrásus medidas singulares para ello, pese a que como repetimos, la problemática es común. Es bueno precisar que la presentación de los planes gubernamentales es requisito establecido por ley y, así se ha venido actuando en las elecciones de los últimos tiempos.

Algunas agrupaciones hacen planes serios, conceptuosos y factibles, hay otras que los preparan a último momento y sin la solvencia técnica necesaria, como también hay quienes recurren al facilismo del “corta y pega” sin importarles ser acusados de plagio Usualmente, en el curso de las campañas electorales, a iniciativa del Jurado Nacional de Elecciones, se nombra una junta de notables, que elabora un “pacto ético” que normalmente firman todos, o casi todos los partidos políticos y alianzas.

Se rasgan las vestiduras alardeando de probidad, decencia, honestidad, honradez, y todas las virtudes imaginables, empero no todos cumplen los compromisos, con lo cual bien podría prescindirse de todo ese desgaste de esfuerzo y teatralización de probidad, que no siempre existe.

En lugar del pacto ético y como complemento a los planes de gobierno, con el ánimo de sentar reglas comunes de manejo gubernamental, se suscribiría un acuerdo en que las agrupaciones y candidatos a la Presidencia de la República, se comprometan por lo menos a no ampliar la planilla del Estado, en todas sus formas y modalidades, así como cargos, con excepción de los que necesariamente se renovarán, pero comprendiendo también a asesores, pues se ha adquirido la pésima costumbre de creer que quien gana las elecciones gana un botín y puede hacer del aparato público un mecanismo de pago de favores.

El compromiso también debería complementarse con la eliminación presupuestal de todo lo superfluo, además de convenirse seriamente en no crear más organismos públicos, llámese como se llamen y, por supuesta a no seguir proponiendo la creación de más circunscripciones, sean provincias o distritos.

Del mismo modo, para luchar contra la corrupción, incluir en el pacto y como palabra de honor, la presentación inmediata de renuncia al cargo, cuando exista evidencia de permisibilidad de corrupción.

Aunque todo esto parezca utópico, alguna vez se tendrá que empezar, a fin de no seguir ampliando el tamaño del Estado, que genera más burocracia, más trámites, menos eficiencia y costos adicionales a los pobres administrados.