OPINIÓN | Antero Flores-Aráoz: Intérprete para “El Peruano”

"Aunque creyendo que por lo general el Sector Público está sobre poblado de funcionarios, asesores y trabajadores, en el diario oficial está faltando un traductor".
16 Agosto, 2020
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Siempre he reconocido que nuestro diario oficial, esto es “El Peruano”, destinado a publicar la normatividad legal que lo requiere, los avisos judiciales, las convocatorias a concursos y licitaciones, otros avisos oficiales y que, adicionalmente contribuye a la cultura, realiza una actividad digna de elogio.



Si bien es cierto que podría limitarse -como en otros países- a cumplir con las publicaciones de carácter legal obligatorio, desde hace mucho tiempo se ha convertido en un excelente vehículo cultural, publicando artículos de divulgación científica y técnica, así como también de temática jurídica y médica, entre otros, pero principalmente relacionado con el arte y la literatura, lo que otros diarios lo hacen a cuentagotas.

Adicionalmente nos hace recorrer el llamado “Perú profundo”, promoviendo en esa forma el turismo interno. Aunque creyendo que por lo general el Sector Público está sobre poblado de funcionarios, asesores y trabajadores, en el  diario oficial está faltando un traductor.


No es que haga publicaciones en otros idiomas que requieran su traducción al castellano, sino por lo menos darnos una ruta de lo que han querido normar algunas entidades públicas.

Me explico. Las entidades del Estado tienen el deben de enviar a “El Peruano” los textos de las regulaciones legales de obligatorio cumplimiento y, para facilitar al lector el contenido de la norma, se le pone un en cabezado corto que ubique al lector.

Bueno pues, algunos de los encabezados, llamados “gorros” en el argot periodístico, son francamente inentendibles. Va el ejemplo, en la edición del 13 de julio pasado, se publicó el D.S. 017.2020-TR bajo el siguiente título: “Decreto Supremo que modifica los artículos 7, 16, y 17 del Decreto Supremo N° 011-2020-TR, Decreto Supremo que establece normas complementarias para la aplicación del Decreto de Urgencia N 038-2020, Decreto de Urgencia que establece medidas complementarias para mitigar los efectos económicos causados a los trabajadores y empleadores ante el COVID-19 y otras medidas, y establece medidas complementarias al Decreto de Urgencia N° 072-2020, Decreto de Urgencia que modifica el Decreto de Urgencia N° 038-2020, Decreto de Urgencia que establece medidas complementarias para mitigar los efectos económicos causado a los trabajadores y empleadores ante el COVID-19 y otras medidas”.

Si usted, querido lector, entendió el encabezado normativo al que nos referimos, pues superó a Champollión, y eso tiene mucho mérito. Espero que a quien redactó tal “gorro” en el Ministerio del Trabajo, que es de donde se origina la norma, no lo hayan ascendido, pues más que ello ameritaría descenso.

Ya que hablamos de las publicaciones del diario oficial, sería bueno que corrigiera la mala costumbre de últimos tiempos, de emitir ediciones extraordinarias, de contenido absolutamente irrelevante y, que bien pudiesen ser publicadas en la edición ordinaria del día siguiente.

Basta un ejemplo: la edición extraordinaria del pasado 27 de julio, con solo dos normas, la que publica un proyecto de Decreto Supremo y, una modificación del Reglamento de Atención de Reclamos y Solución de Controversias de OSITRAN. ¡No se pasen!