OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Huérfanos de ciudadanía

Los ciudadanos peruanos con residencia en el extranjero deben ejercer su derecho para votar por el candidato de su predilección para Presidente de la República.
6 Octubre, 2019
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Por Ántero Flores-Aráoz / expresidente del Congreso de la República.

Los peruanos que residen en el exterior, muchos de los cuales se vieron obli­gados a migrar por fal­ta de oportunidades, sea como consecuencia del terrorismo homicida o de crisis económica, siguen siendo peruanos y, si son mayores de dieciocho años son ciudadanos con pleno ejercicio de sus derechos, principalmente sus derechos políticos, entre los que se encuentra el de elegir y ser elegidos.

Los ciudadanos peruanos con residencia en el extranjero deben ejercer su derecho para votar por el candidato de su predilección para Presidente de la República, acom­pañado de sus vice presidentes, pero también para votar por candidatos al Congreso de la República.

La actual normativa electoral disponía que los peruanos con residencia foránea, ejercerían su derecho al sufragio por candidatos del distrito elec­toral de la Provincia de Lima, esto es, que pese a no residir en Lima capital, tendrían que votar por candidatos al Parlamento presentados para repre­sentar a la mencionada circunscripción electoral. Mientras el resto de ciu­dadanos votaban para parlamentarios de su departamento de residencia, los peruanos del exterior tenían regla distinta, esto es, deberían votar por candidatos de Lima.

Desde hace varias décadas, los peruanos en el exterior, integrantes de la AI­PEUC y posteriormente en la FEMIP, lideradas sucesivamente por Julio Sala­zar Moscoso, infatigablemente pedían al Congreso la creación de un distrito electoral especial, a fin de que pudiesen votar por candidatos al Parlamento Peruano, también residentes en el exterior. Lamentablemente los proyectos de ley presentados para ello, no prosperaron.

Cuando meses atrás el Poder Ejecutivo pretendió hacer una amplia reforma electoral, hizo oídos al clamor de nuestros com­patriotas en el extranjero y pro­puso que pudiesen votar para el Congreso por dos representantes de ellos mismos. Lo cierto es que el Congreso, creo que por error y no mala fe, no solamente no instituyó el tan deseado distrito electoral, sino que eliminó de un plumazo el párrafo entero que normaba en la ley electoral el de­recho de esos compatriotas para votar por representantes al Con­greso en las listas parlamentarias de la Provincia de Lima.

En buen romance, como se dice, los peruanos en el exterior fueron por lana y salieron trasquilados y, lo peor, el Poder Ejecutivo no observó la au­tógrafa de la ley y la promulgó y publicó con el número 30996. Empero, antes del estropicio y cuando todavía no había sido aprobada la Ley en el Congreso, lo advertimos en artículo del 4 de agosto último, en este mismo diario que nos acoge, pero nadie en el Parlamento ni en el Ejecutivo se dieron por ente­rados y el desaguisado se consumó.

Recientemente el congresista Alberto de Belaunde presentó un proyecto de ley para restituir a los peruanos en el exterior el derecho que les había sido quitando, aunque sin saciar sus expectativas de tener a sus propios representantes.

Tras la errática disolución del Congreso, no hay por ahora como arreglar el problema y en las próximas elecciones, nuestros compatriotas de fuera de las fronteras, estarán injustamente impedidos de votar.