Mujeres heroínas y guerreras a la cabeza de la lucha contra la pandemia de Covid-19

Madres, esposas, hijas o hermanas que se contagiaron y volvieron a trabajar. Doctoras y licenciadas se mantienen a diario en primera línea, combatiendo la pandemia.
8 Marzo, 2021
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Hoy queremos compartir tres historias de la vida real. Tres episodios de mujeres que merecen nuestro total reconocimiento y respeto. Y no precisamente porque en la fecha se celebra el Día Internacional de la Mujer, sino porque ellas, como todas las mujeres en el país, cumplen a diario con su trabajo, dejando muy en alto, el bendito nombre de mujer.

Conozcamos a la Doctora Carmen Sara Terrazas Obregón, médico intensivista y jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren de EsSalud.

A sus 48 años de edad ha pasado 14 de ellos como médico intensivista, siempre en la primera línea, liderando la Unidad de Cuidados Intensivos, que fue quien recibió al primer paciente crítico de la pandemia.  Actualmente junto a un gran equipo multidisciplinario han atendido a más de 600 pacientes críticos, con una mortalidad de 32%, con un promedio de estancia de 14 días.

Aunque su trabajo es extenuante, no deja de atender a su familia y estar siempre pendiente de lo que necesite su hija, que como no podría ser de otra manera y siguiendo el ejemplo de mamá, también estudia medicina.

De acuerdo a la estadística, en el Hospital Sabogal, en lo que va de la pandemia se tiene el 8% de mortalidad entre casos sospechosos y confirmados por Covid-19. Y en lo que respecta a la Red Sabogal, durante el año 2,020 se ha evaluado a más de 74,900 pacientes. De ellos 28,878 han resultado confirmados como leves, moderados y críticos.

Aunque desde hace nueve años trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos ha pasado el último año atendiendo a pacientes críticos con coronavirus. La historia pertenece a la Licenciada en enfermería Sara Cerrón Acha, quien es personal de primera línea en esta pandemia, pero también madre de familia. Ella se contagió en julio del año pasado cuando tenía 8 meses de gestación y estaba de licencia en su casa.

Relata que comenzó a sentir los estragos del contagio y Valentino (que así se llama su pequeño) la pateaba mucho, como tratando de decirle que valla de inmediato al hospital. Le tomaron las placas y el resultado confirmó que era positivo para Covid-19 y que el 80% de sus pulmones estaban dañados, por lo que requería de inmediato ser intubada.

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Tras 15 largos días de tratamiento logró recuperarse y abandonar la sala de cuidados intensivos. Hoy, Sarita, como la llaman sus compañeros de trabajo, da gracias a Dios por el milagro recibido y permitirle estar con vida para amar y cuidar a su pequeño hijo, a quien algún día le contará esta historia.

Finalmente conoceremos a la doctora Mariel Javier, neumóloga de profesión y que trabaja en el área de UCIN. Cuando se supo de esta pandemia todos pensaban que tardaría un buen tiempo en llegar a nuestro país.

Relata que grande fue su sorpresa cuando les reportaron el primer caso y comenzaron a ver a muchos pacientes en emergencia y que las camas no alcanzaban. Los pacientes de hospitalización fueron desplazados por la llegada de contagiados con la patología del Covid-19 y la infraestructura del hospital –no sólo de este sino de todos los hospitales del país- fue quedando chica porque no estábamos preparados. Fue muy triste ver a pacientes sentados o reclamando oxígeno.

Corría la primera semana de marzo y recuerda que por esos días estaba terminando su residentado, que era parte de las metas que tenía que cumplir en el año, cuando se entera de que estaba gestando. El anuncio de la llegada de una nueva vida siempre es motivo de alegría para los padres y para la familia en general. La tremenda noticia tuvo que ser compartida con la llegada de los primeros casos de pacientes con Covid-19 y el gobierno declaró la cuarentena total.

Los médicos, licenciadas y personal asistencial comenzaban a conocer y atender muchísimos casos de esta pandemia mundial. Se dispuso el uso obligatorio de mascarillas, alcohol y distanciamiento social.

Corría el mes de diciembre del 2020 y la doctora Mariel terminó su residentado. Confiesa que el temor al contagio, tanto a ella como a la vida que llevaba en su vientre, la tenían sumamente preocupada. Pero continuó trabajando hasta dos días antes de la cesárea y regresó 20 días después a seguir trabajando, porque no hay personal disponible. Sólo tres neumólogos están en el servicio para atender una pandemia de esta magnitud.

Pero se siente feliz, porque sabe que con su trabajo está ayudando a la recuperación de muchos pacientes que necesitan del vital oxígeno para vivir. Y sabe también que del cuidado y protección que ponga en práctica todo el tiempo, depende que su hijo y su familia estén libres de contagiarse.

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