Las musas del desnudo hablan de ser centro de las miradas

Poeta Teresa Arijón cuenta su experiencia como modelo de pintores en su libro 'La mujer pintada'.
16 Octubre, 2021
https://exitosanoticias.pe/v1/wp-content/uploads/2021/10/Teresa-Arijon-Exitosa.jpg

La notable poeta y traductora argentina Teresa Arijón primero fue modelo de pintores. A partir de esa experiencia, su fascinante libro ‘La mujer pintada’ reconstruye la vida de otras discretas musas de la historia del arte.


Cuando posaba como modelo vivo ante escultores o pintores en el voluntarioso arte de la inmovilidad, la desnudez y el silencio, Teresa Arijón no sabía que esa experiencia sería la materia lúcida de La mujer pintada. Desde los diecinueve años recorría con su bicicleta toda la ciudad y se ganaba la vida posando, varias veces por día, en sesiones de hasta tres horas en atelieres y estudios para diversos artistas plásticos.

También puedes leer: Los ‘primos’ de los mapuches también reclaman sus tierras


Había alcanzado, sin saberlo de antemano, el punto exacto en el que su cuerpo se suspendía con la precisión de un baile y la motivación de una imagen. Ya entonces era poeta y publicaría su primer libro, La escrita, en 1988. Tienta leer en algunos poemas una referencia oblicua a lo que vivía la modelo: “hasta descubrirme desnuda / a la luz”, o “la danza inmóvil de las horas / atraviesa mis huesos”.

Como a menudo ocurrió en la historia de la pintura, un día se transformó en una modelo exclusiva: el pintor Juan Lascano la retrató entre 1990 y 2005 hasta que se radicó en el sur. Mucho tiempo después, Teresa Arijón, nómade intermitente, viajó a la Patagonia y al pasado para reencontrarse con Lascano. Volvió a posar para él a fines del 2020 en el estudio que aún conservaba en Buenos Aires, acaso para recuperar ese instante en el cual su cuerpo se sustraía al acontecer entre el equilibrio de la postura y lo que fijaban los ojos del artista.

También puedes leer: El Ejército rinde un homenaje internacional a Ramón Castilla

El relato autobiográfico y las reflexiones acerca de la experiencia de la pose articulan los 51 capítulos numerados. Hay algunos que pueden ser leídos como verdaderos cuentos, inquietantes o epifánicos, y revelan que Arijón también es una notable narradora.