Francia paralizada por huelga de transporte público

Quinto día de la medida de protesta contra la reforma de pensiones que impulsa Macron ha desquiciado el tráfico del país. No funcionan el metro ni autobuses.
10 Diciembre, 2019
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Una pesadilla con el transporte público en París marcó este lunes el quinto día de la huelga en Francia contra la reforma de las pensiones impulsada por el presidente Emmanuel Macron, que enfrenta una prueba de fuego para su proyecto.



La huelga en los transportistas volvió a crear caos el lunes, sobre todo, en París, donde la mayoría de líneas de metro seguían cerradas y los trenes suburbanos circulaban a cuentagotas.

Nueve de las 15 líneas del metro de la capital francesa estaban cerradas y solo dos, completamente automatizadas, es decir que circulan sin conductor, funcionaban normalmente.


Ante la falta de transportes públicos, y con una mañana de fuertes lluvias, muchos no tuvieron otra opción que tomar sus vehículos lo que creó más de 600 kilómetros de atascos en la región parisina hacia las 08H30 locales, tres veces más de lo normal.

Y no se espera ninguna mejora para el martes, día en el que los sindicatos convocaron una nueva jornada de huelgas y manifestaciones, tras el éxito de la primera jornada que el jueves pasado sacó a 800 mil personas a las calles.

 

Macron bajo presión

Bajo presión máxima, el Ejecutivo tiene previsto presentar el miércoles su reforma, de la que por el momento solo se conocen las grandes líneas.

Antes de eso, el alto comisionado, Jean-Paul Delevoye, quien redactó la reforma, se reunirá con los sindicatos para tratar de salir del estancamiento. Pero los sindicatos están determinados a mantener el pulso.

“No cederemos hasta que retiren la reforma, en la que no hay nada bueno”, prometió Philippe Martinez, el secretario general de la CGT, una de las principales centrales del país.

El ejecutivo defiende la creación de un “sistema universal” de pensiones, por puntos, que remplazará a partir de 2052 a los 42 regímenes de pensiones actuales.

Para el gobierno se trata de un sistema “más justo”, pero quienes se oponen a él –casi la totalidad de los sindicatos y la oposición de izquierda– temen una mayor “precariedad” para los futuros jubilados.